Siglo XVI: Carabanchel Alto en el Imperio Español

Carabanchel Alto, también conocido como Carabanchel de Arriba (Carabanchel de Arryba en la demoninación de la época) o de Suso, es una población formada entorno a la actual plaza de la Emperatriz, con la Iglesia de San Pedro como parroquia, tal y como vimos en la escisión de los dos Carabancheles en el siglo XIV.

Carabanchel en los Siglos XII y XIV: La Escisión

Era lugar de realengo por lo que era bien territorial de la Corona, si bien desde muy pronto los monarcas delegaron su poder real en los grandes Concejos urbanos, surgidos conforme se conquistaban territorios peninsulares a los árabes. Los reyes eran dueños absolutos del suelo, pudiendo disponer de él con entera libertad, por lo que repartían solares y yuntas de tierras a personas de su confianza, o dehesas a los vecinos, con una equivalencia de unas veinticinco fanegas cada yunta, es decir, sesenta y cuatro áreas y media aproximadamente por fanega.

De esta forma, nuestro emperador Carlos I de España, concede a Carabanchel Alto tierras para dehesas cerca de Boadilla, debido a la necesidad de labranza que tiene ese conjunto de “hombres buenos” (así es como literalmente los llama), cuyo número no hace sino crecer en el siglo XVI como veremos a continuación. Esta concesión se realiza por real cédula dada en Valladolid a 2 de junio de 1542. Por supuesto se pagó a la Villa de Madrid “lo que otros lugares pagaban”.

El Emperador Carlos I y V del Sacro Imperio Romano Germánico

Los Carabancheles abastecerían a Madrid de trigo, cebada,
vino, frutas y hortalizas durante el siglo XVI, teniendo asegurado el mercado, lo que posibilita el aumento de población tal y como veremos más adelante.

En 1517, Hernando Colón, hijo del Almirante Cristóbal Colón, escribió para Carlos I la “Cosmografía de España” en el que se refleja la población de Carabanchel Bajo y Carabanchel Alto con 80 vecinos (unidades familiares y que representarían unos 320 habitantes) cada localidad.

La primera ermita de San Isidro, que tenía modestas proporciones, data del año 1528, y se construyó por iniciativa de Isabel de Portugal, esposa del emperador Carlos I. El motivo fue el agradecimiento al Santo por haber curado a su hijo, el príncipe Felipe, de unas peligrosas fiebres cuartanas que contrajo con las aguas de un manantial. En torno al manantial se edificó la ermita, estableciéndose como santuario dedicado a San Isidro Labrador.​

No obstante, hay varios autores que defienden la edificación posteriormente, en el año 1537, justo cuando se crea la Cofradía del Santísimo Sacramento y San Isidro.​ Incluso hay algunos autores que defienden la fecha de edificación posterior, apuntando al año 1587. En cada caso los historiadores parten de la documentación encontrada al fusionarse diversas cofradías madrileñas.

Carlos I pasó algunas temporadas en Madrid, atraído por la caza en El Pardo. Ordenó la ampliación de “El Alcazar”, el palacio real del Madrid de entonces y el empedrado de algunas calles. Parte de las piedras necesarias para acometer dichos trabajos se extrajeron de los Carabancheles.

Es Felipe II, el hijo de Carlos I, quien traslada su corte desde Toledo a Madrid en 1561. Las causas de la elección de Madrid están orientadas al establecimiento de un lugar fijo que albergara un creciente número de funcionarios: Lugares de caza en la Casa de Campo y el Pardo, posición estratégica en el centro de la península ibérica, abundancia de productos básicos y abundancia de manantiales de la Villa de Madrid.

Madrid, es Villa y es Corte desde ese momento y crece imparablemente hasta los noventa mil vecinos a finales de siglo XVI. Este rápido crecimiento no fue acompañado por un plan urbanístico aunque eso es otra historia y nuestros Carabancheles estuvieron conectados por el puente de Segovia y el puente de Toledo.

Felipe II, en sus dominios nunca se ponía el sol

Carabanchel Alto en las Relaciones topográficas de Felipe II

Con objeto de conocer el territorio que poseía la monarquía, durante el reinado de Felipe II se procedió a realizar unas encuestas en las villas y pueblos de de los antiguos reinos de Castilla (Toledo), Murcia (parte), Jaén (parte) y Provincia de Extremadura (parte), constituyendo por tanto una fuente documental de primera importancia.

En 1575 se envió un cuestionario llamado literalmente “interrogatorio”, con 57 preguntas que junto con la carta del Rey incluimos al final de esta entrada.

Para la tierra de Madrid Martín de Espinosa fue el encargado del cuestionario, llegando el 28 de diciembre de 1575 Francisco Vélez, alguacil de Madrid, a Carabanchel de Arriba. Carabanchel de Abajo parece que no contestó al cuestionario. 
El 1 de enero de 1576 se reúne el Concejo público, nombrando a 
Sebastián Asenjo, a Alonso del Moral y a Juan Fernández para que respondan la declaración. En síntesis dijeron lo siguiente:
Se llama Carabanchel de Arriba  porque hay otro pueblo cercano llamado
Carabanchel de Abajo, y así lo habían oído llamar a sus antepasados. Desconocen cuando se fundó, cuándo se ganó a los moros y el escudo de armas del municipio.

Carabanchel de Arriba es una aldea que dista una legua de la Villa de Madrid, a cuya jurisdicción pertenece, pertenece al reino de Toledo y es un pueblo de realengo y son representados en las Cortes de Castilla por la Villa de Madrid. Los pleitos recaen en la Real Chancillería de Valladolid ,a 32 leguas de los Carabancheles. Pertenece a la diócesis de Toledo. 

Bien comunicado por una red de caminos, si no buenos, al menos derechos, con Madrid, Villaverde, Leganés, Alcorcón y Aravaca. Se cruza el Manzanares por los puentes de Segovia y Toledo.

Tierra templada y llana. Faltos de leña. Hay viñas y producción de vino. Se cazan liebres y algún conejo. No hay huerta ni regadío ya que el Manzanares, pequeño río, está a media legua. Se muele en los molinos de agua del Manzanares cuando tiene suficiente caudal y en la ribera del Tajuña y Jarama en otoño.

Hay abundancia de agua en el subsuelo y se extrae por medio de pozos. Hay una fuente, probablemente en la actual Plaza del Parterre, que surte a vecinos y ganados, estos últimos empleados fundamentalmente para labranza, siendo en esa época bueyes que se iban a sustituir por mulas por menor coste manutención y mayor eficiencia en el trabajo.  

Hay multitud de prados de particulares. Y quejas por existir pocas tierras de labor, además de secano, produciendo trigo y cebada. 

Hay 150 casas en Carabanchel Alto, de estructura de madera traída de la sierra de Guadarrama. En ellas se estiman que viven 200 vecinos y que de ellos 50 son viudas. Esta cifra está estimada a la baja por miedo a la fiscalidad ya que por el censo de 1578, había 273 vecinos. 

Todos los vecinos son pecheros no habiendo hidalgo ninguno. De ellos 60 son labradores, esto es, que poseen tierras de labor y el resto trabajadores o panaderos. 

Al aumentar tanto la población madrileña a finales siglo XVI, la demanda de pan se dispara. El Ayuntamiento de Madrid, en 1581, dicta la ordenanza del pan de registro por la cuál todos los pueblos comprendidos entre 12 y 18 leguas quedaban obligados a surtir a Madrid de una cantidad de pan, según las posibilidades de cada lugar. Dicho pan debía cumplir con unas especificaciones: Pan de harina de trigo, perfectamente amasado, cocido, sazonado con un peso mínimo. La panadería pasó a ser un trabajo digno para muchos carabancheleros. 

La administración municipal de Carabanchel Alto se componía de 2 alcaldes, tres regidores, un alcalde la hermandad, un alguacil y un escribano.

La Iglesia de San Pedro tiene un cura, que comparte con la Iglesia de San Sebastían del Bajo, y una renta de 400 ducados anuales, cuatro veces la renta de ambos Concejos Municipales. Los ingresos proceden del diezmo (10% de las cosechas), la primicia, venta de bulas, enterramientos y donativos. Estas rentas se destinaban a la catedral de Toledo para su cabildo y fábrica del Templo y el resto para abono de salarios en los carabancheles (Cura, sacristanes, campaneros) y obras del Templo y Ermitas. De esta época se conserva en nuestra Iglesia de San Pedro la pila bautismal, de granito, con inscripción en latín. 

Carabanchel Alto tiene la Ermita de la Concepción próxima al núcleo de población y comparte con Carabanchel Bajo la ermita de la Magdalena. Los vecinos iban de romería el día de San Marcos a la ermita de San Pedro de Meaque, en la proximidades de la Casa de Campo; el día de San Felipe y Santiago a la ermita de Santiago y el día de Santa Cruz de Mayo, a la ermita de San Babiles.

En Carabanchel Alto había un hospital que carece de renta salvo su reparo que se hace por limosna.

El siguiente cuadro, que indica los habitantes de cada pueblo en diferentes años del siglo:

AñoCarabanchel AltoCarabanchel Bajo
15178080
1533133
1571200
1578273
1593254219

Carta, Instrucción y Memoria de 1575
«El Rey
Por haber entendido que hasta ahora no se ha hecho ni hay descripción
particular de los pueblos de estos reinos, cual conviene a
la autoridad y grandeza de ellos, habernos acordado que se haga la
dicha descripción y una historia de las particularidades y cosas
notables de los dichos pueblos. Y porque si se hubiesen de enviar
personas a traer las relaciones que a ello son menester, no podría
haber la brevedad con que holgaríamos que esto se hiciese; ha
parecido que por medio de los prelados, y corregidores, y justicias
principales se podrá hacer muy cumplidamente, y sin dilación, y
con más certidumbre que por otras vías, y así se os envía con ésta
la Memoria que veréis. Encargamos y mandamos os, que conforme
a ella ordenéis a todos los concejos y justicias de los lugares de
la tierra y jurisdicción de esa ciudad y de los eximidos de ella, se
informen muy bien de todo lo contenido en la dicha Memoria, y
hagan particular relación de ello, encargándoles con gran instancia
tengan mucho cuidado de enviárosla, cada uno de lo que tocare, la
más cumplida, cierta y verdadera que sea posible, y con la mayor
brevedad que ser pueda; y como os fueren trayendo las dichas
relaciones, nos las iréis enviando dirigidas a Juan Vázquez de
Solazar, nuestro Secretario, para que no se pierda tiempo en este
negocio; que en ello y en que nos aviséis de cómo lo hubiéredes
ordenado y proveído, nos serviréis.»

(En blanco la fecha, pero está firmada en El Pardo, 27 de octubre
de 1575.)
Instrucción y Memoria de las diligencias y Relaciones que se han de
hacer y enviar a su Majestad para Description y Historia de los pueblos
de España, que manda se haga para honra y ennoblecimiento
de estos Rey nos.
«Primeramente los gobernadores, corregidores y otras justicias y
personas a quien su magestad escribe sobre esto, harán luego hacer
lista de los pueblos que cayeren en su jurisdicción, y de los eximidos
de ella que se hubieren hecho villas, declarando cuáles son, y
embiarlas han a su magestad.
Y darán cargo a dos personas, o más, inteligentes y curiosas, de
los pueblos donde residieren, que hagan la relación de ellos lo más
cumplida y cierta que ser pueda, por el tenor de los capítulos de esta
instrucción y memoria, aunque por el Prelado se haya hecho ya, y
embiado por otra parte.
Y embiarán a cada pueblo y concejo de su jurisdición una instruction
y memoria impresa de las que se les uviese embiado: mandando
a los dichos concejos, que luego nombren dos personas, o
mas, de las que mas noticia tuvieren de las cosas del pueblo y su tierra;
que juntos hagan una relación délias, por la orden y tenor de los
capítulos desta instruction y memoria. Y en siendo hecha, se la
envien sin dilación ninguna, juntamente con esta instruction, para
que con las demás se envie a su magestad.
Y los pueblos y villas eximidas de su jurisdición embiarán asimismo,
con la dicha instruction, un traslado de la carta de su magestad,
encargando a las justicias délias que con mucha brevedad hagan
hazer las relaciones de sus pueblos, y de las aldeas que fueren de su
jurisdición, si uviese alguna. Y hechas, como dicho es, se las embien
juntamente con las instructiones impresas que se les uviese embiado.
Y como los gobernadores y otras personas fuesen recogiendo las
dichas relaciones, las yrán embiando a su magestad, juntamente con
las instructiones impresas que se les uvieren embiado, quando no
fuere menester para embiarlas a otras partes.
Las personas a quien se diese cargo en los pueblos de hacer la
relación particular de cada uno délias, responderán a los capítulos de la memoria que se sigue, o a las que délias fuesen, de cosas que en el
dicho pueblo aya, por la orden y forma siguiente:
Primeramente en un papel aparte pondrán por cabeza de la relación
que hiziesen, el día, mes y año de la fecha della, con los nombres
de las personas que se hallasen a hazerla, y el nombre del prelado,
o corregidor, o otra persona que no huviese embiado esta
instruction.
Y aviendo leydo atentamente el primer capitulo de la dicha
memoria, y visto lo que ay que dezir del dicho pueblo, escribirán lo
que huviese en un capitulo por si, Y después de escrito volverán a
leer el capitulo a que se respondiere para ver si queda algo por responder,
Y luego pasarán al segundo, y habiéndose leido como el primero,
si hubiese algo que decir en él harán otro capitulo de ello. Y
sino, dejarle han, y pasarán al tercero y por esta orden al cuarto, y a
los demás, hasta acabarlos de leer todos, poniendo al principio de
cada capitulo que escribiesen el número que en la margen de esta
memoria tuviese el capitulo de ella, a que se respondiese, para que se
entienda cual es. Y a los demás capitulos, en que no hubiese que
decir, dejarlos han sin hacer mención de ellos.
Respondiendo en todo breve y claramente, afirmando por cierto
lo que fuese, y por dudoso lo que no fuese muy averiguado; de
manera que ninguna cosa se escriba por cierta no lo siendo, ni pudiese
ser conforme a las cosas contenidas en los capitulas siguientes.»
Interrogatorio
«1. Primeramente, se declare y diga el nombre del pueblo cuya
relación se hiciese; cómo se llama al presente y por qué se
llama así, Y si se ha llamado de otra manera antes de ahora;
y también por qué se llamó así, si se supiese

  1. Si el dicho pueblo es antiguo o nuevo, y desde qué tiempo
    acá está fundado, y quién fue el fundador, y cuando se ganó
    de los moros, o lo que de ello se supiese.
  2. Si es ciudad, villa, o aldea; y si fuese ciudad o villa, desde
    qué tiempo acá lo es, y el título que tiene: y si fuese aldea, en
    que jurisdicción de ciudad o villa cae.
  3. El reino en que comúnmente se cuenta el dicho pueblo,
    como es decir si cae en el reino de Castilla, o de León, Galicia,
    Toledo, Granada, Murcia, Aragón, Valencia, Cataluña, o  Navarra, y en qué provincia o comarca de ellos, como sería
  4. decir en tierra de Campos, Rioja, Alcarria, la Mancha, etc.
  5. Y si es pueblo que está en frontera de algún reino extraño,
    qué tan lejos está de la raya, y si es entrada o paso para él,
    [En letra del tiempo se añade: o puerto, o aduana do se
    cobran algunos derechos].
  6. El escudo de armas que el dicho pueblo tuviese, si tuviese
    algunas, y por qué causa o razón las ha tomado, si se supiese
    algo.
  7. El señor dueño del pueblo, si es del Rey, o de algún señor
    particular, o de alguna de las Ordenes de Santiago, Calatrava,
    Alcántara, o San Juan, o si es behetría, y por qué causa, y
    cuándo se enagenó de la corona real y vino a ser cuyo fuese,
    si de ello se tuviese noticia.
  8. Si el pueblo de quién se hiciese relación fuese ciudad o villa,
    se declare si tiene voto en Cortes; y si no, que ciudad o villa
    habla por él, o a donde acude para las juntas o concejos o
    repartimientos que se hiciesen.
  9. La cnancillería en cuyo distrito cae el tal pueblo, y a dónde
    van los pleitos en grado de apelación, y las leguas que hay
    desde el dicho pueblo hasta donde reside la dicha chancillería.
  10. La gobernación, corregimiento, alcaldía, merindad o adelantamiento
    en que está el dicho pueblo; y si fuere aldea, cuántas
    leguas hay hasta la ciudad o villa de cuya jurisdicción
    fuese.
  11. Ítem, el Arzobispado, o Obispado, o Abadía y Arciprestazgo
    en que cae el dicho pueblo, cuya relación se hiciese, y las
    leguas que hay hasta el pueblo donde reside la catedral, o
    que es cabecera de su partido.
  12. Y si fuere de alguna de las Ordenes de Santiago, Calatrava,
    Alcántara o San Juan, se diga el Priorato y partido de ellas,
    en que cayese el dicho pueblo.
  13. Assi mesmo se diga el nombre del primer pueblo que hubiese,
    yendo del lugar donde se hiciese la dicha relación, hacia
    donde el sol sale, y las leguas que hasta él hubiese, declarando
    poco más o menos si el dicho pueblo está directamente
    hacia donde el sol sale, o desviado algo al parecer, y a qué
    mano; y si las leguas son ordinarias, grandes o pequeñas, y
    por camino derecho o por algún rodeo.
  14. Ítem, se diga el nombre del primer pueblo que hubiese,
    yendo de donde se hiciese la relación hacia el medio día, y el
    número de las leguas que hubiese, y si son grandes o pequeñas,
    o por camino derecho o torcido, y si el tal pueblo está
    derecho al medio día, o al parecer algo desviado, y a qué
    parte.
  15. Y assi mesmo, se declare el nombre del primer pueblo que
    hubiese caminando para el poniente desde el dicho pueblo,
    con el número de las leguas que hay hasta él, y si son grandes
    o pequeñas, y por camino derecho o no; y si está derecho
    al poniente o no; como queda dicho en los capítulos anteriores
    de este.
  16. Y otro tanto se dirá del primer pueblo que hubiese a la parte
    del norte o cierzo, diciendo el nombre de él, y las leguas que
    hay hasta el pueblo donde se hace la relación; y si son grandes
    o pequeñas, y por camino derecho, y si el pueblo está
    derecho al norte o no; todo como queda dicho en los capítulos
    precedentes.
  17. La calidad de la tierra en que está el dicho pueblo, si es tierra
    caliente o fría, tierra llana o serranía, rasa o montosa y áspera,
    tierra sana o enferma.
  18. Si es tierra abundosa, o falta de leña, y de donde se proveen;
    y si montañosa, de qué monte y arboleda, y qué animales,
    cazas y salvaginas se crían y hallan en ella.
  19. Si estuviese en serranía el pueblo, cómo se llaman las sierras
    en que esté, o que estuvieren cerca de él y cuánto está apartado
    de ellas, y a qué parte le caen, y de dónde vienen corriendo las dichas sierras, y adonde van aparar.
  20. Los nombres de los ríos que pasaren por el dicho pueblo, o
    cerca de él, y qué tan lejos, y a qué parte de él pasan, y cuan
    grandes y caudalosos son.
  21. Las riberas, huertas, regadíos y las frutas, y otras cosas que
    en ellas se cogen, y los pescados y pesquerías que los dichos
    ríos hubiere, y los dueños y señores de ellos, y lo que les
    suele valer y rentar.
  22. Los molinos y aceñas, y los barcos y puentes señalados que
    en los dichos ríos y términos del dicho lugar hubiese, y los
    aprovechamientos de ellos, y cuyos son.
  23. Si es abundoso o falto de aguas, y las fuentes o lagunas señaladas
    que en el dicho pueblo y sus términos hubiese; y si no
    hay ríos ni fuentes, de dónde beben y a dónde van a moler.
  24. Los pastos y dehesas señaladas que en términos del sobredicho pueblo hubiese, con los bosques y cotos de caza y pesca que asimismo hubiese, y cuyos son y lo que valen.
  25. Las casas de encomiendas, cortijos y otras haciendas señaladas
    que hubiese en tierra del dicho pueblo, públicas o de particulares.
  26. Y si es tierra de labranza, las cosas que en ella más se cogen
    y dan, y los ganados que se crían y hay, y lo que comúnmente
    suele cogerse de los diezmos, y lo que valen, y las cosas
    de que tienen más falta, y de dónde se proveen de ellas.
  27. Si hay minas de oro, plata,, hierro, cobre, plomo, azogue, y
    otros metales y minerales de tinturas y colores.
  28. Las salinas que en tierra de dicho pueblo hay, y las canteras
    de jaspes, mármol y otras piedras estimadas que se hallaren
    en ella.
  29. Y si el pueblo fuese marítimo, qué tan lejos o cerca está de la
    mar, y la suerte de la costa que alcanza, si es costa brava o
    baja, y los pescados que se pescan en ella.
  30. Los puertos, bayas y desembarcaderos que hubiese en la
    costa de la dicha tierra, con las medidas del ancho y largo de
    ellas, y relación de las entradas, y fondo, y seguridad que tienen,
    y la provisión de agua y leña que alcanzan.
  31. La defensa de fortalezas que hubiese en los dichos puertos
    para seguridad de ellos, y los muelles y atarazanas que
    hubiese.
  32. El sitio y asiento donde el dicho pueblo está poblado; si está
    en alto o en bajo, llano o áspero; y si es cercado, las cercas y
    murallas que tiene y de qué son.
  33. Los castillos, torres y fortalezas que en el pueblo y jurisdicción
    de él hubiere, y la fábrica y materiales de que son, con
    relación de las armas y municiones que en ellas hubiese.
  34. Los alcaides de las fortalezas y castillos, y quien los posee, y
    lo que valen las alcaldías, sus salarios y aprovechamientos, y
    las preeminencias que tuviesen.
  35. Las suertes de las casas y edificios que se usan en el pueblo,
    y de qué materiales están edificadas, y si los materiales los
    hay en la tierra o los traen de otra parte.
  36. Los edificios señalados que en el pueblo hubiese, y los rastros
    de edificios antiguos, epitafios y letreros, y antiguallas
    de que hubiese noticia.
  37. Los hechos señalados y cosas dignas de memoria, de bien o
    mal, que hubiesen acaecido en el dicho pueblo o en sus términos,
    y los campos, montes y otros lugares nombrados por
    algunas batallas, robos o muertes, y otras cosas notables que
    en ellos haya habido.
  38. Las personas señaladas en letras o armas, o en otras cosas
    buenas o malas que haya en el dicho pueblo, o hayan nacido
    o salido de él, con lo que se supiese de sus hechos y
    dichos, y otros cuentos graciosos que en los dichos pueblos
    haya habido.
  39. Las casas y [Ms. número de] vecinos que al presente en el
    dicho pueblo hubiese, y si ha tenido más o menos antes de
    ahora, y la causa por que se haya disminuido.
  40. Si los vecinos son todos labradores, o parte de ellos hidalgos,
    y el número de los hidalgos que hay, y de qué privilegios
    y exenciones gozan.
  41. Los mayoradgos que hay en el dicho pueblo, y las casas y
    solares de linages que hay en él, y los escudos de armas que
    tuviesen, y la razón y causa de ellas, si de ello se alcanzase a
    saber algo.
  42. Si la gente del dicho pueblo es rica o pobre, las grangerías,
    tratos y oficios de que viven, y las cosas que allí se hacen, o
    se han labrado, o labran mejor que en otras partes.
  43. Las justicias eclesiásticas o seglares que hay en el dicho pueblo
    y quién las posee; y si en el gobierno y administración de
    justicia hubiese alguna diferencia de lo que en otras partes se
    platica.
  44. Los ministros de justicia eclesiástica y seglar que hubiese en
    el dicho pueblo, y el número de regidores, alguaciles y escribanos,
    y otros oficios y oficiales de concejo, y los salarios y aprovechamientos que cada uno tuviese.
  45. Los términos propios que el dicho pueblo tiene, y los comunes
    y realengos de que goza, y las rentas y aprovechamientos
    que tiene por propios del dicho pueblo, y lo que valen
    [Ms. los portazgos y pasages del].
  46. Los privilegios, fueros y costumbres notables que el tal pueblo
    tiene y hubiera tenido, y la razón por qué se le dieron, si
    se supiere, y los que se le guardan y han dejado de guardar, y
    por qué no se le guardan ya, y desde qué tiempo acá.
  47. Si el pueblo es de señorío se diga si la jurisdicción es de
    señor o no, y las rentas y aprovechamientos, y los privilegios
    y preeminencias que los dichos señores o algunas otras personas
    particulares tuviesen en el dicho pueblo.
  48. La iglesia catedral, o colegial, que hubiese en el dicho pueblo,
    y las parroquias que hubiese, con alguna breve relación
    de las capillas y enterramientos, y donaciones señaladas que
    en ellas haya [Ms. y la vocación délias].
  49. Las prebendas, calongias y dignidades que en la catedral y
    colegial hubiere, con alguna relación de lo que valen.
  50. Y los arciprestazgos, beneficios curados y simples, con sus
    anejos y préstamos, que hubiese en las iglesias parroquiales,
    y lo que valen.
  51. Las reliquias notables que en las dichas iglesias y pueblos
    hubiere; y las hermitas señaladas, y devocionarios de su
    jurisdición, y los milagros que en él se hubiesen hecho.
  52. Las fiestas de guardar, y días de ayuno, y de no comer carne,
    que en el pueblo se guardasen por voto por (sic) particular,
    demás de las de la Iglesia, y las causas y principio de ellas.
  53. Los monasterios de frayles, monjas y beatas que hubiese en
    el pueblo y su tierra, con lo que se supiese de sus fundadores,
    y el número de religiosos y rentas que hubiese.
  54. Los hospitales y obras pías que hay en el dicho pueblo, y las
    rentas que tienen, y lo que valen, con los instituidores de ellas.
  55. Si el pueblo fuere pasagero, en qué camino real estuviese, y
    las rentas que hubiere en la tierra y términos de él, y cuyas
    son, y lo que valen.
  56. Los sitios de los pueblos y lugares despoblados que hubiese
    en la tierra, y el nombre que tuvieron, y la causa por qué se
    despoblaron.
  57. Y generalmente, todas las demás cosas notables y dignas de
    saberse que se ofreciesen, a propósito para la historia y descripción
    del sobre dicho pueblo, aunque no vayan apuntadas,
    ni escritas en esta memoria. [Ms. y los anexos que el
    dicho pueblo tuviese y quántas leguas del está, y si son concejo
    por si, o no. El número de los vs. (vecinos) y las otras
    cosas délias conforme a esta memoria.]
    Hecha la relación, la firmarán de sus nombres las personas que se
    hubieren hallado a hazerla. Y luego, sin dilación la entregarán, o
    enviarán con esta instrucción y memoria a la persona que se la hubiese enviado, para que se envíe a su magestad con las demás que se fuesen haciendo.

Fuentes

LAS RELACIONES TOPOGRÁFICAS DE FELIPE II: ÍNDICES, FUENTES Y BIBLIOGRAFÍA

http://www.cervantesvirtual.com/obra/las-relaciones-topograficas-de-felipe-ii-indices-fuentes-y-bibliografia/

Carabanchel, un Distrito con Historia, José María Sánchez Molledo

Denominación Pueblos de Madrid de 1528 a 1900:

http://www.madrid.org/iestadis/fijas/estructu/general/otros/inombremunicipios.htm

Carabanchel Alto en el Siglo XV: Los Reyes Católicos

Los Carabancheles bajo los Reinados de Juan II y Enrique IV

La Iglesia de Santa María Magdalena es inspeccionada  el 16 de febrero de  1427 por un clérigo y un notario, siguiendo la orden del arzobispo de Toledo, quien instruye a hacerlo para todas iglesias del Arcedianado de Madrid.

La iglesia tiene un beneficio “curado”, esto es, un sacerdote que se sustenta de las rentas de la iglesia. Los objetos sagrados no son dignos de nota pero aparecen cuadernos de cofradía en su archivo: De San Alfonso, San Eugenio y Corpus Christi. En el informe también se cita la Iglesia de Butarque, a 3km al norte de Leganés, con 4 o 5 pobladores.

El problema carabanchelero en esta época es la necesidad de obtención de tierras para pasto de ganado (dehesas). La existencia de un término municipal con dos zonas de población: El de Arriba o de Suso y el de Abajo o de Yuso, da lugar a múltiples problemas en lucha por la tierra comunal.

En 1453, se concede la dehesa de “La Tabla” para Carabanchel Alto, una zona que iba desde Carabanchel Alto a Alcorcón.

Tres meses más tarde el Concejo de Madrid dona en calidad de común a los dos carabancheles las dehesas de “La Fontanilla” y “Prado Redondo”: Tierras limitadas por el Horcajo, Navarredondas, el camino de Alcorcón y las Navas, hasta Valdebutarque y la dehesa de Valdemuriel. Esto hizo que se reclamara por parte de Carabanchel Bajo la posesión de dehesa propia pero el juez y corregidor de Madrid, Alonso Díaz Montalvo no modifica el dictamen anterior.  Enrique IV, por una provisión de 30 de enero de 1458 confirma la posesión de dicha dehesa para ambos Carabancheles.

Una de las familias principales de Carabanchel en aquellos tiempos fue la de los Zapata, dueños de casas, viñas, tierras, huertas, majuelos, prados y dehesas). En 1469 doña Constanza de Aponte, esposa de Ruy Sánchez Zapata, vincula su heredad en los Carabancheles a su hijo mayor: El comendador Don Juan Zapata: Comendador de Hornachuelos por la Orden de Santiago, caballerizo mayor de Enrique IV y ayo del príncipe Juan, hijo de los Reyes Católicos. Y así sucesivamente van heredando por línea de varones o en su defecto su hija o nieta mayor. Se crea el mayorazgo de los Zapata en los Carabancheles, para evitar la dispersión de la propiedad por herencias sucesivas, concentrándola en una sola mano. Esa posesión, patrimonio de los Zapata, Cárdenas y Zúñiga, desde el siglo XVIII será conocida como la Quinta de los Montijo, de especial relevancia histórica por su ubicación, por frontera de los dos carabancheles y por la cantidad de objetos arqueológicos romanos encontrados, tal y como hemos narrado en entradas anteriores.

Los Carabancheles bajo el Reinado de los Reyes Católicos

Vecinos de Carabanchel, fundamentalmente pecheros, participan en las reuniones del Concejo de Madrid.

Pecheros son los que pagaban pechas o tributos por oposición a exentos: clero, caballeros y nobles.

En 1483, los Carabancheles participan en la guerra de Granada (1481-1492), ya que los Reyes Católicos piden a la Villa de Madrid colaboración a modo de peones y bestias, para  meter bastimentos en la ciudad de Alhama, cercando Granada. Se desconoce el reparto exacto, pero en la reunión del concejo del 15 de enero de 1483, participaron los vecinos Diego Chacón, de Carabanchel Alto y Gil Fernández, del Bajo.

Los Carabancheles disponían de sus propios alcaldes. El Concejo de Carabanchel se reunía en nuestra iglesia de San Pedro, siendo Carabanchel Bajo un anejo político del Alto (algo que debería haber sido así siempre).  Incluso en 1488, en la mencionada iglesia de San Pedro se celebran tres reuniones del Concejo Madrileño, ya que en dicho año hubo una epidemia de peste en Madrid y en nuestro pueblo los alcaldes, regidores y corregidores estaban más a salvo del contagio que en su habitual sede de la Iglesia de San Salvador, cerca de la plaza de la villa.

En 1497, Carabanchel Bajo solicita otra vez su propia dehesa, argumentando que su población ha crecido y que los vecinos de Carabanchel Alto no les permiten pastar en las dehesas comunes. Por aquél entonces Carabanchel Alto tenía 100 vecinos (400 habitantes) mientras que el Bajo era lugar de 45 vecinos. Los Reyes Católicos acceden a las súplicas de los del Bajo y conceden, el 12 de marzo de 1498, una cédula para que se diese un terreno que fuera designado por Madrid a Carabanchel Bajo. De este modo se erigió en Concejo y Parroquia.

Desde el punto de vista fiscal los dos carabancheles fueron un solo distrito en lo referente a la hacienda real (alcabalas) como en la eclesiástica (diezmos).

Asimismo se debía participar en los repartos de peones y alimentos cuando se solicitaban por parte del Concejo o de los propios Soberanos, para contribución a los gastos de guerra. Así, en 1500, por Orden de Isabel la Católica, se hizo un reparto en Madrid por el que correspondieron 50 peones a Carabanchel Alto y 25 al Bajo.

En 1501 a Carabanchel de Arriba le corresponden 30 fanegas de harina y 15 cargas de pan, mientras que al de Abajo, 15 fanegas de harina y 10 cargas de pan.

En esta época la producción de vino fue importante y muchas de esas viñas carabancheleras eran heredadas de vecinos a Madrid, dada la proximidad de nuestras aldeas a la Villa.

La extensión de los carabancheles era enorme y estaba limitado por el actual Manzanares, con el concejo de Madrid, con Villaverde por el este, Leganés hacia el sur, Alcorcón al oeste. Una red de caminos comunicaban las aldeas entre ellas y con los otros territorios limítrofes. Dos corrientes de agua surcaban nuestro territorio: El arroyo de Aluche y el de Prado Longo.

Muchos mercaderes andaluces, de paso por Madrid hacia el Norte (Burgos) o Noroeste (Aragón) pasaban por los carabancheles dinamizando su economía y por tanto la presencia de los carabancheleros aumentó en el el Sexmo de Aravaca.  Los sexmeros eran unos labradores o pecheros mayores, que destacan social y económicamente sobre el conjunto, que acaba teniendo la representación del resto de pecheros medianos y menores. La mayoría de renteros y jornaleros malviven a duras penas.

Los Carabancheles: Centro de Halconeros Reales

El 11 de abril de 1478, el rey Fernando el Católico singularizó como depositarios del antiguo arte de la cetrería a los carabancheles, quienes a partir de entonces recibió el privilegio de asentar al gremio de los halconeros reales.

Se obligan por escritura a dar aposento y manutención a los halconeros que servían al rey, a sus mancebos y otros oficiales de su real caza. A cambio de esta obligación, el Rey exime de un buen número de impuestos y por ello se avencidaron en Carabanchel en esta época muchas personas venidas de otros pueblos. Getafe y Vallecas pugnaron para alojar a los halconeros reales buscando la exención fiscal. Los carabancheles ganaron el privilegio.

Los halconeros eran elegidos entre las familias nobles de los antiguos reinos españoles y antes de incorporarse al servicio de Su Majestad, debían demostrar sus maestrías en el arte de la cetrería y en solemne ceremonia pública, jurar fidelidad al Rey. A partir del siglo XVII, pertenecer al Gremio de Halconeros era una distinción tan apreciada, que los reyes concedían hasta 50 títulos de Halconero Honorario, para honrar a determinadas familias a las que se quería distinguir.

En la actualidad, el Real Gremio de Halconeros se ha restaurado bajo el Alto Patronazgo de S. M. el Rey de España, conformando la agrupación cinegética más antigua del mundo. Sus principales objetivos son la divulgación y recuperación de las tradiciones que unieron a la antigua Real Caza de Volatería, con la Casa Real de España y la Villa de Madrid; emular el servicio prestado por los antiguos halconeros que sirvieron a los monarcas; estrechar los lazos históricos que unieron las antiguas culturas árabes, con la cultura española, a través del arte de la cetrería; así como la divulgación de la cetrería, como modalidad venatoria ancestral, de escasa incidencia sobre las especies cinegéticas y de carácter selectivo y no masivo.

En 2002 se celebró en Carabanchel la ceremonia de juramento de nuevos halconeros y se realizó una ceremonia de cetrería.

Otro hecho refuerza la relación entre el Gremio y el distrito madrileño de Carabanchel. Habría que situarse en 1187; las tropas de Saladino toman Jerusalén y como consecuencia un grupo de sus defensores, la Orden de San Juan u Hospitalarios, deciden buscar una nueva ubicación, en distintos territorios de Europa e islas del Mediterráneo. Sin embargo, en 1530 el rey Carlos I de España cede la isla de Malta a esta Orden para que la protejan de los turcos; allí crean un estado y desde entonces son conocidos como Orden de Malta. ¿Qué tiene que ver esto con los Carabancheles? Más de lo que nos podemos imaginar: como tributo al gesto de Carlos I, desde entonces la Orden de Malta debería entregar un halcón maltés adiestrado a la caza a los reyes de España. Dicho halcón sería custodiado por el Gremio de Halconeros en Carabanchel. Así fue hasta 1798, fecha en la que Napoleón conquistó la isla de Malta y expulsó a la Orden, establecida en Roma desde entonces hasta ahora. Luego llegó la incorporación de la isla al Imperio Británico hasta 1964, efectiva en 1979, y no se recuperó la costumbre de entregar el halcón ya que la administración de la isla no fue devuelta a la Orden. Sin embargo, en el 2005, con motivo de los 475 años de la cesión a la Orden de la isla, ha sido recuperada dicha tradición. Una delegación española se trasladó a la isla y en una ceremonia ante todas las autoridades de la actual República de Malta y de la Orden, ya solo vinculada a la isla por su nombre, fue entregado el halcón. Dicho acto desde entonces tiene continuidad.

Fuentes:

Carabanchel, un Distrito con Historia, José María Sánchez Molledo

 

JUAN PEDRO RODRÍGUEZ HERNÁNDEZ
Nuevatribuna.es: Carabanchel, los Halconeros y la Orden de Malta

Carabanchel en los Siglos XIII y XIV: La Escisión

La huella más importante de Carabanchel en el siglo XIII la ha dejado la Ermita de Nuestra Señora de la Antigua, tal y como narramos en el anterior relato.

Sin embargo hay otros sucesos importantes que apuntamos a continuación.

En 1202, Alfonso VIII concede Fuero a Madrid, dando lugar a la Comunidad de Villa y Tierra de Madrid, con personalidad jurídica propia. El alfoz de Madrid tuvo hasta treinta aldeas, siendo una de ellas Carabanchel.

El aumento de la ganadería en Madrid conlleva falta de pastos y por ello, el Fuero de Madrid autoriza a los vecinos de la ciudad a pacer con los bueyes y cuadrúpedos en el prado de Caraque, en Carabanchel, en lo que no esté sembrado. Sin embargo, los vecinos de Carabanchel tendrían que esperar doscientos años para tener dehesa propia.

Carabanchel pertenecía a la Iglesia y el Liber Privilegiorum Eclesiae Toletane recoge la Carta de Carabanchel, dada en Palencia el 2 de julio de 1218 por la que Carabanchel se convierte en un señorío eclesiástico dependiente del arzobispado de Toledo, Rodericus, por una pensión anual de cincuenta aúreos, durante la vida del arzobispo, pasando a depender otra vez del capítulo de la Catedral de Toledo tras su muerte.

Fernando III, “el Santo”, en 1222, articula el alfoz de Madrid en tres sexmos: Vallecas, Villaverde y Aravaca. El sexmo era un conjunto de pueblos y aldeas para la administración de los bienes de aprovechamiento común. Cada uno tenía un sexmero para fijar la propiedad y las lindes, y posteriormente como recaudador de la Hacienda municipal.

El sexmo de Aravaca incluía Carabanchel, Alcorcón, Leganés, Las Rozas, Boadilla , Majadahonda y Aravaca.

En 1262, el Fuero de Madrid fue sustituido por el Fuero Real otorgado a la villa de Madrid por Alfonso X “El Sabio”, para unificar el derecho local por medio de un cuerpo jurídico común.

 

Del Siglo XIV tenemos poca información de nuestros Carabancheles, más allá de que Madrid fue elegida para celebrar cortes de Castilla en varios reinados: Fernando IV (1309), Alfonso XI(1327) y 1391 y 1393.

Alfonso VI cambia el sistema de concejo por el de regimiento en 1346, por el que el monarca elige a doce regidores que asumen las facultades que hasta entonces correspondías al concejo.

Sin embargo, es a finales del siglo XIV (otras fuentes lo sitúan a mediados del XV) cuando se produce un hecho trascendente: El inicio de la formación de los dos Carabancheles (o Caramancheles): De Suso y de Yuso (Arriba y Abajo), o también conocidos como Carabanchel Alto y Bajo. Es en esta época cuando comienza a producirse un abandono del núcleo poblacional entorno a la Emita de Santa María la Antigua. Se cree que debido a la escasez de agua como a la necesidad de buscar nuevas tierras de labor debido al creciente aumento demográfico.

Como veremos más adelante, con la división surge la confrontación, precisamente por la disputa de las tierras para pasto del ganado. Hay que tener en cuenta que inicialmente, el Alto , y hasta ya casi el siglo XX, fue mucho más potente e importante, en superficie y población.

Como veremos en esta singladura Carabanchelera, a Carabanchel Alto nos han ido quitando las tierras, el pan y la sal, pero nunca la dignidad.

Fuentes:

Carabanchel, un Distrito con Historia, José María Sánchez Molledo

Carabanchel, una Ciudad dentro de la Ciudad, una Historia con Sello propio, Francisco Javier Faucha Pérez y Jesús Fernández Sanz

https://karabancheldotcom.files.wordpress.com/2013/07/carabanchel-una-ciudad-dentro-de-una-ciudad.pdf

Emita de Santa María La Antigua: Joya Histórica en Carabanchel

 

 

 

 

 

Ermita de Santa María La Antigua: Joya Histórica en Carabanchel

“En algún momento de la historia alguien decide que un lugar concreto es el adecuado para construir un edificio y este empieza a llenarse de histo­ria, la historia de los que lo habitan y la historia de lo que representan aquellos que lo habitan. Ese lugar, que adquiere un nuevo significado que trasciende lo cotidiano y que es el símbolo de una persona señalada o de una creencia, tiene ya un valor. Es entonces cuando el lugar inicia los pasos para adquirir una nueva dimensión que lo hace singular en relación a otros. Es la dimensión de la permanencia.

La que hoy se conoce como Ermita de Santa María La Antigua de Carabanchel es un lugar lleno de permanencia. La historia de lo que allí pasó está impregnada de tradiciones, de leyendas, de creencias, de símbolos, que se han ido acumulando con el paso de los años y de los siglos.”

La cita anterior es una introducción de Carmen Rojas Cerro, Directora General de Patrimonio Histórico en la publicación de la Comuninad de Madrid “El Islam en Tierras Cristianas: Los Mudéjares. Restauración de la Ermita Santa María la Antigua de Carabanchel “

Desde la demolición de la carcel, Santa María la Antigua se puede divisar desde la Avenida de los Poblados. Es la iglesia mudéjar más antigua de Madrid. Allí está el origen de la población de Carabanchel desde los romanos. Allí oró San Isidro e hizo milagros. Es nuestro génesis carabanchelero.

Sin embargo es desconocida para los miles de conductores que transitan por esa carretera tan mal conservada (y tan mal regulada con semáforos) y para muchos de los habitantes del barrio. También lo es para los detritos humanos que han adornado con grafitis la Ermita. Para los animales dirigentes que no tuvieron reparos en tender cables aéreos de forma inapropiada ni tuvieron en cuenta el valor arquitectónico de la ermita con objeto de cuidar su entorno de una forma más o menos armoniosa. Para todos los Concejales-Presidentes del barrio que no lo han cuidado ni lo han promocionado. Ni por los profesores de historia que ni lo citaron a los carabancheleros.

Santa María la Antigua representa la esencia de Carabanchel. Algo sencillo y humilde pero con gran valor histórico que se ignora o desprecia en Madrid  y por muchos de sus propios vecinos carabancheleros.

Los estudios históricos evidencian que la Ermita de Santa María la Antigua es una de las mejores y más completas manifestaciones de la arquitectura mudéjar que se conservan en la Comunidad de Madrid, ya que mantiene el ábside, la torre y parte del muro sur con la portada.

La iglesia ha sido estudiada, descrita y valorada par diversos autores desde el puto de vista artístico, profundizando en su historia en mayor o menor medida.

Todos los autores se lamentaban del estado de abandono y descuido en que se encontraba el  edificio, embutido entre construcciones de diversa índola que deterioraban su imagen.

En 1981, en Orden de 9 de octubre, la Dirección General de Bellas Artes, Archivos y Bibliotecas del  Ministerio de Cultura, tras los informes favorables del los organismos compctentes, declara la iglesia monumento histórico-artístico de interés provincial, estableciéndose así la necesaria protección legal del edificio. (BOE . 24 de noviembre de 1981).

Un cuadro de 1820 del pintor suizo Juan Mieg, que trabajó para Fernando VII, nos propociona una imagen de la Ermita de Santa María de La Antigua tal como se e ncontraba en el primer tercio del siglo XIX.

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Ermita de Nuestra Señora de la Antigua en 1818-1820. Acuarela de Juan Mieg

Esta imagen va a verse transformada mas tarde por el crecimiento de la ciudad cuando la urbanización llega a su entorno. De esta forma, el carácter  rural, que es el que de alguna manera se conserva en la memoria colectiva y que se hace presente en la romería que cada mes de mayo lleva a los habitantes de Carabanchel desde la iglesia de San Sebastián hasta la propia ermita, se ve modificado sensiblemente en el siglo XX.

Primero con la construcción hacia el Este del cementerrio de Carabanchel   al que la ermita se une sin solución de continuidad, llegando a estar los nichos y tumbas del camposanto materialmente adosados a la antigua iglesia y modificando de esta forma el primitivo carácter que tenía de elemento aislado en el campo.

tore-cementarioMas tarde, hacia el Oeste, con la construcción de la antigua cárcel de Carabanchel, separada de la ermita solamente por un pequeno camino, se completa el “cerco” de equipamientos urbanos y la Ermita permanece conectada al antiguo núcleo de Carabanchel Bajo solamente por un camino, convertido ahora en eje procesional arbolado ascendente que tiene la torre de la ermita como fondo paisajístico. Algunas pequeñas edificaciones de usos complementarios al cementerio permanecen todavía en el borde de este camino.

paseoasmlaLas muestras de materiales del ábside y las pilastras de la Ermita permi­ten deducir que su fecha de construcción se sitúa en la primera mitad del siglo XIII, una época en la que son muy utilizados los sistemas constructivos mudéjares que se hacen patentes en muchos de los elementos de la Ermita: el ábside, la portada y la torre.

Ábside Santa María de la Antigua
Ábside Santa María de la Antigua

Sin embargo, algunos de los elementos mudéjares que se conservan no tienen paralelos claros ni en el mudejar madrileño nie en otros edificios adscritos al mudejar toledano, foco de influencia en el que habria que englobar la ermita.

El abside, lejos de estar compuesto por series de arquerías ciegas . como es frecuente en otras iglesias mudejares de la zona, únicamente se decora con una ventana de ojiva túmida, es decir, con un pequeño arco de herradura apuntado y el plano del hueco ciego con una abertura vertical. Su sobriedad y sencillez contrastan con la portada de la fachada sur, más rica en su concepción y decorada con un arco apuntado triple siendo el central polilobulado -serie de pequeños arcos encadenados-esquema que se repite en el arco toral que separa la nave del presbiterio. Este tipo de disposición es frecuente en el mudéjar de Toledo y en algunos edificios de Castilla y León.

La portada de ladrillo de la la fachada sur es, quiza, el elemento más interesante de la ermita. El despiece de los ladrillos es radial pero no se unen en el centro del arco. Los arcos extremos arrancan de nacelas, mientras que el interior lo hace directamente de las jambas, aunque posiblemente en origen llevara también nacelas. Los arcos van enmarcados por un alfiz que se remata horizontalmente con dos hiladas de ladrillo a soga la superior a sardinel y la inferior en esquinilla y, sobre éste, correspondiendo a las pilastras externas, un nuevo alfiz que también debía llevar como remate otra hilada de esquinillas. El esquema decorativo de esta portada se puede considerar clásico dentro del mudéjar y se encuentran paralelos tanto en el norte de Castilla – San Lorenzo de Toro-como en el propio Toledo – Santiago el Nuevo de Talavera de la Reina-.

puertaEl edificio de la Ermita, de unos 240 m2, se orienta en dirección este-oeste y está formado por cuatro cuerpos de edificación: la nave, el ábside, la sacristía y la torre.

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Vista Interior de la Ermita

La nave es de apariencia rectangular aunque tiene una desviación nota ble en su fachada sur.  Se podría considerar que la Ermita es de nave única, pero el espacio está dividido en tres tramos por cuatro pilares, de tal manera que hay una parte central más alta y dos laterales más bajas. Este espacio se cubre a dos aguas con estructura de madera formada por pares que tienen un apoyo intermedio en las vigas maestras soportadas por los pilares.

 

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Fachada Sur de la Ermita

El ábside es semicircular precedido de un tramo recto. Ambos tramos están separados por arcos torales decorados, siendo el arco que separa el ábside de la nave triple y apuntado, de tres centros, con el central lobulado. El tramo recto del ábside, que posee arcos de medio punto rehundidos, se cubre con bóveda de cañón y el semicircular con bóveda de homo. De esta manera esta sencilla composición proporciona al espacio del ábside una especial sensación de recogimiento, sirviendo en su momento para desta­car la presencia del altar levemente iluminado por fa pequeña ventana del fondo y, má tarde, para acoger el retablo en un ámbito propio.

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Ábside y Sacristía

La torre a los pies es de planta rectangular, comparable a una gran espadañaa. Es uno de los elementos mas singulares del edificio por existir escasos ejemplos de estas características dentro de la arquitectura mudéjar. Tiene un primer cuerpo macizo, un segundo cuerpo hueco en el que se abren seis vanos para las campanas y una cubierta de bóveda por aproximación de hiladas de ladrillo. Es difícil buscar paralelos a esta torre, si bien M. Lillo Alemany encuentra semejanzas con algunos ejemplos del mudéjar sevillano. De planta rectangular y maciza en su parte inferior sólo existe en la Comunidad de Madrid, además de ésta, la de la iglesia de Valdilecha, muy diferente por toner añadidos superpuestos y ser de cronología posterior.

La sacristía, que es un añadido posiblemente del siglo XVII o XVIII, se sitúa en la fachada oeste adosacfa al ábside y forma un cuerpo independiente. Realizada con el mismo sistema constructivo que el resto de la ermita, se cubre con una cubierta a un agua.

Los muros de la iglesia, como los de la torre, son de mampostería y los mampuestos están dispuestos en fajas separadas por verdugadas de ladrillo, proporcionando a la ermita una imagen característica que tienen muchas otras construcciones en la zona. Mientras quo este tipo constructivo es el que se utilize para el conjunto de los muros de la Ermita, para algunos de los elementos mas singulares, que son a la vez decorativos, se utiliza exclusivamente el ladrillo, como sucede con la portada, la ventana del ábside y el cuerpo superior de la torre. También se utiliza el ladrillo bajo el alero del muro sur en el que discurre un friso de esquinillas, mientras que el ábside y el tramo recto que le precede se rematan sim plemente con un alerode canecillos escalonados.

Santa María la Antigua fue originariamente Iglesia parroquial de Carabanchel bajo la advocación de la Magdalena, visitada por San Isidro en el siglo XII. La iglesia pasó a ser ermita y de ermita a capilla del cementerio. Es una joya histórica y como ya hemos dicho, génesis de Carabanchel. De los dos Carabancheles.

Fuentes:

“El Islam en Tierras Cristianas: Los Mudéjares. Restauración de la Ermita Santa María la Antigua de Carabanchel “  – Comunidad de Madrid

http://www.madrid.org/bvirtual/BVCM002230.pdf

 

 

San Isidro: El Vecino más Ilustre de Carabanchel

San Isidro ha sido, es y será nuestro mejor vecino. Es un Santo que aglutina los valores más nobles de los carabancheleros: Humildad y bondad. Un sencillo labrador que se dedicaba a hacer el bien a los demás.

Isidro Merlo y  Quintana, se llamó así en honor a San Isidoro, nació en Madrid, en una familia mozárabe el 4 de abril de 1082.

Quedó huérfano muy pronto, así que el joven Isidro se buscó el sustento con trabajos como el de pocero hasta que finalmente se empleó como labrador.

Cuando Alí, rey de Marruecos, atacó Madrid en 1110, Isidro hizo como muchos otros y se trasladó a Torrelaguna, donde continuó con el mismo género de vida, dedicada al trabajo y a la oración, que había llevado hasta el momento. Fue precisamente en la parroquia de esta localidad donde contrajo matrimonio con una joven llamada María, natural de Uceda, cuya dote matrimonial fue una heredad en su pueblo natal, lo que fue causa de que los esposos se establecieran allí para trabajar las tierras por cuenta propia. Tuvieron un hijo (Illán).

En 1119, Isidro volvió de nuevo a Madrid, y entró a trabajar como jornalero agricultor al servicio de Juan de Vargas en sus tierras carabancheleras, donde por entonces vivián decenas de habitantes. Muere el 15 de mayo de 1172, con 90 años y es enterrado en el cementario de la Iglesia de San Andrés.

Cuarenta años después de su muerte, en 1202, se descubre su cuerpo incorrupto a partir de un desbordamiento de un arroyo cercano al cementario. Se interpreta el hecho como un acto de Dios y a partir de aquí, comienza su fama y leyenda.

Juan Fernández, clérigo de Madrid, recoge por escrito en el Códice de Juan Diácono (o Códice de Juan Gil de Zamora) la tradicción oral sobre Isidro. Cuatro milagros son narrados:

  1. Bueyes arando mientras él rezaba. Se produjo junto a la Iglesia de la Magdalena, posteriormente ermita de Santa María la Antigua. Se dice que su casa estuvo situada cerca de allí (hoy calle Monseñor Romero).
  2. El lobo muerto: Mientras rezaba le avisaron de que un lobo acosaba a su caballo. Les dijo que iría cuando acabara la oración. Así fue y apareció el lobo muerto y el caballo liberado. También se sitúa el hecho en la mencionada Iglesia de la Magdalena, lugar del génesis de los carabancheles desde la época romana.
  3. Le invitan a una comida en Carabanchel y acude tarde con unos mendigos. Le dicen que no hay comida para todos, sólo para él, pero cuando fueron a por las viandas, había de sobra hasta reventar.
  4. En un frío invierno se dirigía con trigo a los molinos del Manzanares. Viendo hambrientas a las palomas, les dejó unos granos de trigo, por lo que fue recriminado por sus compañeros. Sin embargo, cuando llegaron, no había mermado la cantidad inicial.

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También destaca la fuente que hizo brotar en Carabanchel, junto a la ribera del Manzanares, dando lugar a la Ermita y a la Pradera, de sobra conocidas hoy.

El arca de San Isidro se encuentra en el interior de la catedral de la Almudena. Muy pocos conocen la leyenda del origen de esta obra de arte, donación de Alfonso VIII. Resulta que uno de los 438 milagros más conocidos admitidos por la Santa Sede para la canonización del santo es el de la batalla de las Navas de Tolosa.

Según la tradición, el santo se apareció a Alfonso VIII en forma de pastor para guiar a las tropas del rey sin ser vistos por los almohades y poder atacarles por sorpresa. Era el 16 de julio de 1212. Los cristianos, después de vencer en la famosa batalla, buscaron al pastor para agradecerle su ayuda, pero no lo encontraron.

Cuando Alfonso VIII pasó por Madrid y visitó la iglesia de San Andrés, al ver el cuerpo incorrupto del santo le reconoció y exclamó: «Este es el pastor que nos enseñó el camino y nos llevó a la victoria». En agradecimiento regaló un arca de madera recubierta con pinturas alusivas a la vida de San Isidro destinada a albergar el cuerpo del santo. El arca se apoyaba sobre tres leones de piedra dorados.

Otras fuentes orales cuentan otros milagros como cuando salvó a su hijo de un pozo, o ya después de muerto, lluvias copiosas después de duras sequías tras rezar al Santo.

La leyenda se desbordó y existe un sinfín de anécdotas entorno a las reliquias del Santo, especialmente en la Corte de los diferentes Reyes. Pueden encontrarse en los enlaces seleccionados muchas de ellas: Felipe III hizo desplazar el sufrido cuerpo en litera desde Madrid hasta Casarrubios de Monte (a 50 km), donde le veneró en su dormitorio. Debajo de la almohada del rey Carlos II, se puso un diente arrancado del santo para ver si sanaba, Una dama se llevó un brazo del santo debajo del ídem como reliquia, aunque fue descubierta antes de salir de la iglesia. Desde ese día, el brazo se unió con una cinta al resto del cuerpo.

Una dama de la Corte de Isabel la Católica se llevó el dedo pulgar del pie del santo, que arrancó al besarlo. Al final confesó su macabro robo cuando los propios caballos de su comitiva la denunciaron, negándose a cruzar el río Manzanares, hasta que la mujer entregó el objeto del robo.

San Isidro fue beatificado por Paulo V el 14 de Junio de 1619, fijando la celebración de su fiesta el 15 de Mayo. Con tal motivo, reinando Felipe III se celebraron unos festejos que sirvieron además para inaugurar la remodelada Plaza Mayor de Madrid.

Ya en el reinado de Felipe IV, fue canonizado por Gregorio XV, el 12 de Marzo de 1622. En ese mismo acto de canonización, la Iglesia quiso unir a un sencillo agricultor y patrón de Madrid, con otros cuatro insignes santos, Teresa de Jesús, Ignacio de Loyola, Francisco Javier y Felipe Neri.

San Isidro es Patrón de Madrid desde 1212 y día de precepto en la capital de España desde 1621.

El Papa Juan XXIII extendió el patronazgo de San Isidro a los agricultores y campesinos españoles por Bula “Agri Culturam” dada en Roma el 16 de Diciembre de 1960. Esta declaración sirvió para extender su culto a muchas localidades agrícolas, no sólo de España, sino del mundo entero. Por supuesto, tengo que destacar la importante veneración de nuestro Santo en Cataluña, tal y como expone esta magistral conferencia de Francisco Caballero Leonarte.

https://somatemps.files.wordpress.com/2015/05/san-isidro-en-cataluc3b1a.pdf

Por ejemplo, en el oracional dedicado a San Isidro nos encontramos la “Novena al glorioso San Isidro Labrador, abogado de labradores”, editada en Barcelona el año 1875, y también el curioso libro titulado “Vida de Sant Isidro Llaurador, patró de Madrid y dels pagesos, seguida de sa novena y goigs”, editado en Barcelona en 1900. En el 6 capítulo XVIII del citado libro se lee:”De quan extesa es la veneración á Sant Isidro […] no se ha limitat en Madrid y sa comarca, ni en las solas provincias de Espanya lo seu culto. En Italia, França, Portugal, Alemania y fins en las Indias es venerat lo Sant Pages Espanyol, y a la vora del Riu de la Plata, prop Buenos Aires, se troba també una ciutat, que se li ha donat lo nom, y de present se anomena ciutat de San Isidro”.

En nuestra opinión, la verdadera naturaleza de San Isidro, ser un hombre generoso y bueno, es lo que realmente le hace Santo y los que hacemos sentirmos orgullos a los que pisamos los campos que aró y a todos los labradores del mundo.

¡Viva San Isidro!

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Fuentes:

  • Carabanchel, un Distrito con Historia, José María Sánchez Molledo
  • http://congregacionsanisidro.org/biografia
  • https://www.biografiasyvidas.com/biografia/i/isidro.htm
  • http://www.abc.es/madrid/20141222/abci-milagro-isidro-tolosa-201412211949.html
  • https://www.rutasconhistoria.es/articulos/el-cuerpo-icorrupto-de-san-isidro-labrador
  • http://www.revista80dias.es/2015/05/15/18031/la-historia-de-san-isidro-labrador-el-santo-que-ayudo-en-la-batalla-de-las-navas-de-tolosa/#.WglqjOSWyUk
  • https://somatemps.files.wordpress.com/2015/05/san-isidro-en-cataluc3b1a.pdf
  • http://www.archimadrid.es/sanisidro/vida.htm

 

Siglo XII: Carabanchel, la “Dulce Perla”, entra en la Historia

Alfonso VI conquista Toledo y con él Madrid y su tierra carabanchelera, pero los moros intentan recuperarla. Yusuf Ben Taxin asedia Madrid en 1110, pero no llega a rendir el alcázar. Su campamento lo estableció en lo que hoy conocemos como el “Campo del Moro”.

El reino cristiano se afianzaba y Carabanchel deja de ser realengo (posesión directa del rey) para convertirse en señorial (un señor o un noble posee su jurisficción). Un rey de Castilla entregó a un noble Carabanchel.

Si el primer noble que tuvo el gran Carabanchel fue el conde Pedro Manrique, debió de ser Alfonso VIII, pero no queda claro en la documentación existente al respecto. Pero Alfonso VI no pudo cederlo al conde, tal y como aseveran varias fuentes porque no eran coetáneos.

Lo que sí queda claro es que fue Pedro Manrique quien otorgó Carabanchel en juro de heredad , en el año 1181, al conde Pedro Gonzalvo Díaz y a su esposa Doña Melisenda, previo pago de 100 maravedíes en que la aldea y su territorio estaban empeñados  a Gonzalo Díaz, con la particularidad de que se califica a la población como “dulce perla”. (**)

Carabanchel entra en la historia puesto que dicha operación aparece en un documento escrito. El pergamino original se conserva en el archivo de la Catedral de Toledo y existe una reproducción de dicha carta, escrita en latín, el Archivo Histórico Nacional (*).

Solo 10 años después, en 1191, los nuevos dueños hacen negocio al vender Carabanchel por 300 maravedí a Don Lupo Petriz y su señora, Doña Fronila. Carabanchel se convierte en señorío territorial, pues la tierra pertenece a un particular, aunque la jurisdicción se mantiene en el concejo, que imparte justicia en nombre del rey.

El siglo XII es importante, ya que además del documento escrito dónde aparece Carabanchel, es el periodo donde viven nuestros vecinos más ilustres: San Isidro, y su mujer, Santa María de la Cabeza.

Merece un tratamiento especial recorrer la vida de San Isidro, nuestro Santo Patrón, tan querido en Carabanchel, donde trabajó sus tierras, en Madrid y en toda España.

(*) Conseguiremos un facsimil de este documento histórico

(**) Jamás se ha acertado tanto calificando a un colectivo

Fuentes:

  • Carabanchel, un Distrito con Historia, José María Sánchez Molledo
  • http://www.wikiwand.com/es/Historia_de_Carabanchel

 

Carabancheles en la Alta Edad Media: 476-1085

El imperio romano cayó a partir del siglo V dando paso a una etapa visigoda. Los carabancheles eran un solo poblado agrupado en la ubicación que hoy ocupa la ermita de Nuestra Señor la Antigua, que era el lugar en el que ya se había establecido nuestra importante villa romana.

Sánchez Molledo especula que durante el tiempo visigodo nuestras tierras “debieron de recuperar la paz y se vieron favorecidas por la designación de Toledo como centro de la monarquía visigoda durante el reinado de Atanagildo (555-567)”. Lo que sí podemos aseverar es que las tierras madrileñas formaron parte de la provincia Cartaginense hasta que en tiempos de Recaredo (586-601) se crease la provincia de Carpetania.

En 711 los musulmanes llegan a la Península y conquistan Toledo. No tardarían en llegar a Madrid pero el poblado visigodo de Carabanchel tuvo continuidad.

Sánchez Molledo dice que se ha constatado en hallazgos arqueológicos pero otros autores dicen que  a partir del  siglo V no hay restos arqueológicos en Carabanchel por lo que se ha deducido que el poblado existente fue pasto de un gran incendio que interrumpió durante un tiempo todavía no determinado la ocupación musulmana de la zona.

Nosotros creemos que los visigodos carabancheleros resistirían la invasión, puesto que los carabancheleros han sido siempre católicos, rebeldes y guerreros. Puestos a especular, seguramente los musulmanes tuvieran que emplearse a fondo para dominar Carabanchel, teniendo que arrarasarlo parcial o totalmente.

Las tierras de Carabanchel pasaron a formar parte de la Cora (provincia musulmana) de Toledo. La fundación y repoblación de Madrid se hizo entre 860 y 886. Tras ello, se constituye un alfoz con los territorios circundantes, incluyendo a Carabanchel.

El primer castellano que intenta tomar Madrid para Castilla fue el primer Conde Fernán González en el año 924.

Pero el primer intento serio es de Ramiro II rey de León  (931 a 952) en el año 932, que tampoco lo consigue.

Con la desintegración del califato de Córdoba en 1031, Al-andalus se divide en distintos reinos de taifas enfrentados que terminan pidiendo ayuda a reinos cristianos por el pago de parias. Así, Fernando I de Castilla, saquea la villa para obtener el pago de las parias, pero parece que no tenía gran interés en Madrid ya que consideraba que aunque había cristianos, no era un número suficiente para defenderse de los enemigos moros de Toledo, y él desde León, muy lejos para defenderlos.

En cualquier caso, el reino de Toledo si cae en en Reino de Castilla y finalmente Alfonso VI, segundo hijo de Fernando I, consquista Madrid en 1085 y con Madrid, Carabanchel.

Alfonso VI  el Bravo (1070-1109) fue Rey tras la muerte de su hermano Sancho II el Fuerte (1065-1072)  en el cerco de Zamora asesinado por el traidor Bellido Dolfos y después de jurar ante Rodrigo Díaz, el Cid, en Santa Gadea de Burgos que no había tenido ni arte ni parte en la muerte de su hermano.

Hubo un primer intento de conquistar Madrid en 1071 haciendo numerosos prisioneros musulmanes. La tradición cuenta que en esta primera intentona el rey estaba acompañado por el Cid.

El asedio a la fortaleza musulmana fue feroz y de esta toma viene el nombre que se les da a los madrileños: Gatos (*)

En el asedio a la ciudad, un joven escaló un alto muro con una soga. Hincando una daga comenzó a perforar pequeños agujeros en las junturas de las piedras,  los mismos árabes, asombrados y desconcertados, gritaban que “parecía un gato”. Detrás de él fueron los soldados, quienes silenciaron a los guardias y después lanzaron un ataque sorpresa.

La leyenda cuenta que gracias al intrépido y ágil Gato se pudo ganar la batalla y se conquistó Madrid. Luego se extendió para abarcar a cualquiera que hubiera nacido en la ciudad.

(*) El término “gato” también se ha extendido porque a los madrileños les gusta mucho salir por la noche. Ambos orígenes son plausibles.

Fuentes:

  • Carabanchel, un Distrito con Historia, José María Sánchez Molledo
  • Carabanchel una ciudad dentro de una ciudad https://karabancheldotcom.files.wordpress.com/2013/07/carabanchel-una-ciudad-dentro-de-una-ciudad.pdf
  • Blog “Miradas de Madrid”: http://miradasdemadrid.blogspot.com.es/2015/07/historia-de-madrid-capitulo-vii-la.html

 

 

Piezas Romanas en Carabanchel

El principal hallazgo arqueológico encontrado en la Quinta de los Condes de Montijo es el famoso Mosaico de la Villa de Carabanchel.

El mosaico, que en su parte principal era un cuadrado de aproximadamente cuatro metros de lado, estaba probablemente situado en el comedor (triclinium) de la casa. Aparte de una limpieza reciente, ha sido sometido al menos a una restauración, encargada por la condesa de Montijo en 186.

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Actualmente se encuentra en el Museo Municipal, dividido en tres fragmentos. Se representan alegorías de las cuatro estaciones en los medallones de los vértices, y probablemente una escena con tema dionisíaco en el centro.

Las estaciones suelen representarse mediante bustos femeninos portando atributos en la cabeza (la primavera con corona o diadema floral, el verano con espigas en lugar de flores, el otoño con hojas de parra o racimos de uva y el invierno con un velo o manto). El único vértice que se conserva completo, el superior derecho, corresponde al otoño con sus atributos de racimos de uva. Los medallones de los vértices inferior y superior izquierdo fueron restaurados en el siglo pasado utilizando los atributos correspondientes al otoño, posiblemente porque se tomó como modelo la única figura bien conservada.

Poco se conserva del cuadro central, la cabeza, el cuello y patas delanteras de un tigre o pantera, sujeto por un collar y conducido por una mano. Sin embargo, es razonable pensar, basándose en testimonios análogos, que la mano que guía a la pantera corresponde a Dionisos o a alguien de su cortejo.

Aunque en ocasiones la vinculación entre las estaciones y Dionisos sugieren un Dionisos cosmocrátor, que encarna el poder de la fertilidad, y del cual aquellas son servidoras, en este caso parece más bien que evocan la riqueza y la fertilidad asociada al discurrir del año en sus cuatro periodos

Detalle del mosaico: medallón superior derecho, que es el único completamente conservado

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Mujer morena que simboliza el otoño. De cabellos negros, rizados, su cabeza está coronada por pámpanos y tallas de vid, y a sus lados cuelgan racimos de uva. Viste túnica romana y adorna su garganta un collar de piedras verdes.

Además del mosaico, encontramos las siguientes piezas:

Minerva de Bronce

La Minerva de bronce se encontró junto al mosaico. Con casco beocio, peplos y pallium, le faltan las manos.

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Escultura de bronce de unos 8 cm de altura. Lleva casco beocio y cubre su ropa con peplo y pallium. Representa a Minerva, diosa romana asimilada de la Atenea griega, que formaba parte de la Triada Capitolina junto con Juno y Júpiter. Deidad protectora de la Ciudad de Roma, Minerva era la diosa de los artesanos y del trabajo industrial y simbolizaba la inteligen­cia y la sabiduría. Solía representarse cubierta con casco y con una lanza en la mano derecha. Fue hallada junto al mosaico, habiéndo sido documentada a partir de un grabado publicado en 1875.

La Cabeza de Asno Báquico

La Cabeza de Asno Báquico apareció, junto a un lazo formado por dos serpientes engarzadas, también en bronce, cerca del cementerio de Carabanchel. Se encuentra coronada de yedra y con una collera decorada con greca. Aunque está documentada en el Museo Arqueológico Nacional, se desconoce su paradero.

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En bronce, de unos 22 cm de longitud y 15 cm de altura. Coronada de yedra y con una collera decorada con greca. Encontrada cerca del cementerio de Carabanchel, proba­blemente decoraba el lecho de un “tricliniurn” o comedor de una villa romana. Sólo se conservo la cabeza, documentada por un grabado, sin embargo, su aspecto completo no sería muy diferente al reproducido, conservado en los Museos Vaticanos.

Yacimiento por Descubrir

En Carabanchel, y en especial en toda esta zona, cada vez que se excava se descubre algo. Y así ha sucedido cuando se construyó la cárcel, en las obras de la estación del Metro de Eugenia de Montijo y en excavaciones realizadas entorno a la Iglesia (o Ermita) de Santa María la Antigua.

Como muestra sirva esta artículo ya publicado en internet, en 1999, al respecto:

http://elpais.com/diario/1999/09/02/madrid/936271463_850215.html

Fuentes:

  • LAS VILLAS ROMANAS DE MADRID

    Madrid en Epoca Romana

Publicaciones Municipales

http://www.memoriademadrid.es/buscador.php?accion=VerFicha&id=116599&num_id=1&num_total=1

  • Carabanchel, un Distrito con Historia, José María Sánchez Molledo

 

Villa Romana de Carabanchel

Roma es la cuna más importante de nuestra civilización y como no podía ser de otra manera, nuestro barrio fue Villa romana.

La presencia romana se documenta en la Carpetania desde el año 200 a.C. con enfrentamientos entre los indígenas y los destacamentos militares romanos. La organización imperial romana de las provincias de Hispania, realizada hacia el 16 a.C., divide el territorio carpetano, integrando a Madrid en la provincia Citerior y Conventus Caesaraugustanus. Esta población hispanorromana, de carácter disperso, se instala en el entorno del río buscando la bondad de los pastos y de los cultivos y trata de reflejar, si bien pálidamente, el refinamiento cultural y artístico en sus moradas, al estilo de la metrópoli de Roma: revisten sus viviendas con paredes de estuco decorado y suelos de mosaicos con escenas mitológicas y de los ciclos estacionales, las adornan con mobiliario y rica vajilla “sigillata” con decoración en relieve y representaciones de las divinidades romanas; al mismo tiempo dotan a esas viviendas de comodidades como el agua caliente o los depósitos de agua.

La actual provincia de Madrid no fue una región importante en época romana, como lo fueron el litoral mediterráneo, la Bética o la Lusitania. Su situación central en la Península la convertían en lugar de paso hacia regiones más ricas o más desarrolladas, pero sin que eso implicara el crecimiento de la zona.

No tenía ni muchos, ni grandes núcleos urbanos. La única población que mereció el título de municipio fue Complutum. El resto del territorio estaba dominado por algunos centros de población menores y, sobre todo, por explotaciones agropecuarias de diversa impor­tancia: las villas.

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Y la villa romana más importante de Madrid, según la riqueza sus yacimientos arqueológicos, fue como no, la Villa de Carabanchel, referencia en la historiografía sobre la romanización.

La Villa de Carabanchel se ubica en los actuales terrenos de la finca de los Montijo, la demolida y mítica cárcel y el cementerio (el cementerio pequeño, sito junto a la Ermita de Santa María la Antigua). Precisamente, qué casualidad, se ubica allá donde se encuentran los límites que separan Carabanchel Alto y Carabanchel Bajo.

La agricultura provocó el comienzo de las deforestaciones, configurándose un paisaje de cultivo de cereales, vid y olivo y pequeñas huertas junto a los arroyos.

En las próximas entradas nos ocuparemos de presentar los principales hallazgos encontrados, destacando el Mosaico de la Villa, que incluye un medallón totalmente conservado.

 

 

La Edad de los Metales en Carabanchel

Cuando el ser humano evoluciona del nomadismo paleolítico al sedentarismo agrícola, el valle del Manzanares fue elegido como morada de asentamientos, tal y como prueban los restos de pequeños poblados y necrópolis encontrados en la margen derecha del río.

En la edad de los metales comienzan las fundiciones del cobre y el comienzo de los intercambios comerciales. Durante la Edad del Bronce el desarrollo social generó la aparición de los primeros poblados de cabañas, con el consiguiente cultivo de los campos cercanos.

En la Edad del Hierro, se sigue constatando la población de Carabanchel, con la presencia de fondos de cabaña y abundantes restos asociados, que culminan con los vestigios de poblados del periodo conocido como Cogotas-ll. Prácticamente sin solución de continuidad, se ha confirmado la presencia de restos asociados a tribus carpetanas en varios yacimientos. Al comienzo de la romanización, el sector presentaba ya una serie de asentamientos permanentes.

Pero la romanización carabanchelera, debido una vez más a la importancia de los yacimientos arqueológicos hallados, constituirá una sección específica en la apasionante historia de nuestro barrio.