Carabanchel en los Siglos XIII y XIV: La Escisión

La huella más importante de Carabanchel en el siglo XIII la ha dejado la Ermita de Nuestra Señora de la Antigua, tal y como narramos en el anterior relato.

Sin embargo hay otros sucesos importantes que apuntamos a continuación.

En 1202, Alfonso VIII concede Fuero a Madrid, dando lugar a la Comunidad de Villa y Tierra de Madrid, con personalidad jurídica propia. El alfoz de Madrid tuvo hasta treinta aldeas, siendo una de ellas Carabanchel.

El aumento de la ganadería en Madrid conlleva falta de pastos y por ello, el Fuero de Madrid autoriza a los vecinos de la ciudad a pacer con los bueyes y cuadrúpedos en el prado de Caraque, en Carabanchel, en lo que no esté sembrado. Sin embargo, los vecinos de Carabanchel tendrían que esperar doscientos años para tener dehesa propia.

Carabanchel pertenecía a la Iglesia y el Liber Privilegiorum Eclesiae Toletane recoge la Carta de Carabanchel, dada en Palencia el 2 de julio de 1218 por la que Carabanchel se convierte en un señorío eclesiástico dependiente del arzobispado de Toledo, Rodericus, por una pensión anual de cincuenta aúreos, durante la vida del arzobispo, pasando a depender otra vez del capítulo de la Catedral de Toledo tras su muerte.

Fernando III, “el Santo”, en 1222, articula el alfoz de Madrid en tres sexmos: Vallecas, Villaverde y Aravaca. El sexmo era un conjunto de pueblos y aldeas para la administración de los bienes de aprovechamiento común. Cada uno tenía un sexmero para fijar la propiedad y las lindes, y posteriormente como recaudador de la Hacienda municipal.

El sexmo de Aravaca incluía Carabanchel, Alcorcón, Leganés, Las Rozas, Boadilla , Majadahonda y Aravaca.

En 1262, el Fuero de Madrid fue sustituido por el Fuero Real otorgado a la villa de Madrid por Alfonso X “El Sabio”, para unificar el derecho local por medio de un cuerpo jurídico común.

 

Del Siglo XIV tenemos poca información de nuestros Carabancheles, más allá de que Madrid fue elegida para celebrar cortes de Castilla en varios reinados: Fernando IV (1309), Alfonso XI(1327) y 1391 y 1393.

Alfonso VI cambia el sistema de concejo por el de regimiento en 1346, por el que el monarca elige a doce regidores que asumen las facultades que hasta entonces correspondías al concejo.

Sin embargo, es a finales del siglo XIV (otras fuentes lo sitúan a mediados del XV) cuando se produce un hecho trascendente: El inicio de la formación de los dos Carabancheles (o Caramancheles): De Suso y de Yuso (Arriba y Abajo), o también conocidos como Carabanchel Alto y Bajo. Es en esta época cuando comienza a producirse un abandono del núcleo poblacional entorno a la Emita de Santa María la Antigua. Se cree que debido a la escasez de agua como a la necesidad de buscar nuevas tierras de labor debido al creciente aumento demográfico.

Como veremos más adelante, con la división surge la confrontación, precisamente por la disputa de las tierras para pasto del ganado. Hay que tener en cuenta que inicialmente, el Alto , y hasta ya casi el siglo XX, fue mucho más potente e importante, en superficie y población.

Como veremos en esta singladura Carabanchelera, a Carabanchel Alto nos han ido quitando las tierras, el pan y la sal, pero nunca la dignidad.

Fuentes:

Carabanchel, un Distrito con Historia, José María Sánchez Molledo

Carabanchel, una Ciudad dentro de la Ciudad, una Historia con Sello propio, Francisco Javier Faucha Pérez y Jesús Fernández Sanz

https://karabancheldotcom.files.wordpress.com/2013/07/carabanchel-una-ciudad-dentro-de-una-ciudad.pdf

Emita de Santa María La Antigua: Joya Histórica en Carabanchel

 

 

 

 

 

Ermita de Santa María La Antigua: Joya Histórica en Carabanchel

“En algún momento de la historia alguien decide que un lugar concreto es el adecuado para construir un edificio y este empieza a llenarse de histo­ria, la historia de los que lo habitan y la historia de lo que representan aquellos que lo habitan. Ese lugar, que adquiere un nuevo significado que trasciende lo cotidiano y que es el símbolo de una persona señalada o de una creencia, tiene ya un valor. Es entonces cuando el lugar inicia los pasos para adquirir una nueva dimensión que lo hace singular en relación a otros. Es la dimensión de la permanencia.

La que hoy se conoce como Ermita de Santa María La Antigua de Carabanchel es un lugar lleno de permanencia. La historia de lo que allí pasó está impregnada de tradiciones, de leyendas, de creencias, de símbolos, que se han ido acumulando con el paso de los años y de los siglos.”

La cita anterior es una introducción de Carmen Rojas Cerro, Directora General de Patrimonio Histórico en la publicación de la Comuninad de Madrid “El Islam en Tierras Cristianas: Los Mudéjares. Restauración de la Ermita Santa María la Antigua de Carabanchel “

Desde la demolición de la carcel, Santa María la Antigua se puede divisar desde la Avenida de los Poblados. Es la iglesia mudéjar más antigua de Madrid. Allí está el origen de la población de Carabanchel desde los romanos. Allí oró San Isidro e hizo milagros. Es nuestro génesis carabanchelero.

Sin embargo es desconocida para los miles de conductores que transitan por esa carretera tan mal conservada (y tan mal regulada con semáforos) y para muchos de los habitantes del barrio. También lo es para los detritos humanos que han adornado con grafitis la Ermita. Para los animales dirigentes que no tuvieron reparos en tender cables aéreos de forma inapropiada ni tuvieron en cuenta el valor arquitectónico de la ermita con objeto de cuidar su entorno de una forma más o menos armoniosa. Para todos los Concejales-Presidentes del barrio que no lo han cuidado ni lo han promocionado. Ni por los profesores de historia que ni lo citaron a los carabancheleros.

Santa María la Antigua representa la esencia de Carabanchel. Algo sencillo y humilde pero con gran valor histórico que se ignora o desprecia en Madrid  y por muchos de sus propios vecinos carabancheleros.

Los estudios históricos evidencian que la Ermita de Santa María la Antigua es una de las mejores y más completas manifestaciones de la arquitectura mudéjar que se conservan en la Comunidad de Madrid, ya que mantiene el ábside, la torre y parte del muro sur con la portada.

La iglesia ha sido estudiada, descrita y valorada par diversos autores desde el puto de vista artístico, profundizando en su historia en mayor o menor medida.

Todos los autores se lamentaban del estado de abandono y descuido en que se encontraba el  edificio, embutido entre construcciones de diversa índola que deterioraban su imagen.

En 1981, en Orden de 9 de octubre, la Dirección General de Bellas Artes, Archivos y Bibliotecas del  Ministerio de Cultura, tras los informes favorables del los organismos compctentes, declara la iglesia monumento histórico-artístico de interés provincial, estableciéndose así la necesaria protección legal del edificio. (BOE . 24 de noviembre de 1981).

Un cuadro de 1820 del pintor suizo Juan Mieg, que trabajó para Fernando VII, nos propociona una imagen de la Ermita de Santa María de La Antigua tal como se e ncontraba en el primer tercio del siglo XIX.

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Ermita de Nuestra Señora de la Antigua en 1818-1820. Acuarela de Juan Mieg

Esta imagen va a verse transformada mas tarde por el crecimiento de la ciudad cuando la urbanización llega a su entorno. De esta forma, el carácter  rural, que es el que de alguna manera se conserva en la memoria colectiva y que se hace presente en la romería que cada mes de mayo lleva a los habitantes de Carabanchel desde la iglesia de San Sebastián hasta la propia ermita, se ve modificado sensiblemente en el siglo XX.

Primero con la construcción hacia el Este del cementerrio de Carabanchel   al que la ermita se une sin solución de continuidad, llegando a estar los nichos y tumbas del camposanto materialmente adosados a la antigua iglesia y modificando de esta forma el primitivo carácter que tenía de elemento aislado en el campo.

tore-cementarioMas tarde, hacia el Oeste, con la construcción de la antigua cárcel de Carabanchel, separada de la ermita solamente por un pequeno camino, se completa el “cerco” de equipamientos urbanos y la Ermita permanece conectada al antiguo núcleo de Carabanchel Bajo solamente por un camino, convertido ahora en eje procesional arbolado ascendente que tiene la torre de la ermita como fondo paisajístico. Algunas pequeñas edificaciones de usos complementarios al cementerio permanecen todavía en el borde de este camino.

paseoasmlaLas muestras de materiales del ábside y las pilastras de la Ermita permi­ten deducir que su fecha de construcción se sitúa en la primera mitad del siglo XIII, una época en la que son muy utilizados los sistemas constructivos mudéjares que se hacen patentes en muchos de los elementos de la Ermita: el ábside, la portada y la torre.

Ábside Santa María de la Antigua
Ábside Santa María de la Antigua

Sin embargo, algunos de los elementos mudéjares que se conservan no tienen paralelos claros ni en el mudejar madrileño nie en otros edificios adscritos al mudejar toledano, foco de influencia en el que habria que englobar la ermita.

El abside, lejos de estar compuesto por series de arquerías ciegas . como es frecuente en otras iglesias mudejares de la zona, únicamente se decora con una ventana de ojiva túmida, es decir, con un pequeño arco de herradura apuntado y el plano del hueco ciego con una abertura vertical. Su sobriedad y sencillez contrastan con la portada de la fachada sur, más rica en su concepción y decorada con un arco apuntado triple siendo el central polilobulado -serie de pequeños arcos encadenados-esquema que se repite en el arco toral que separa la nave del presbiterio. Este tipo de disposición es frecuente en el mudéjar de Toledo y en algunos edificios de Castilla y León.

La portada de ladrillo de la la fachada sur es, quiza, el elemento más interesante de la ermita. El despiece de los ladrillos es radial pero no se unen en el centro del arco. Los arcos extremos arrancan de nacelas, mientras que el interior lo hace directamente de las jambas, aunque posiblemente en origen llevara también nacelas. Los arcos van enmarcados por un alfiz que se remata horizontalmente con dos hiladas de ladrillo a soga la superior a sardinel y la inferior en esquinilla y, sobre éste, correspondiendo a las pilastras externas, un nuevo alfiz que también debía llevar como remate otra hilada de esquinillas. El esquema decorativo de esta portada se puede considerar clásico dentro del mudéjar y se encuentran paralelos tanto en el norte de Castilla – San Lorenzo de Toro-como en el propio Toledo – Santiago el Nuevo de Talavera de la Reina-.

puertaEl edificio de la Ermita, de unos 240 m2, se orienta en dirección este-oeste y está formado por cuatro cuerpos de edificación: la nave, el ábside, la sacristía y la torre.

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Vista Interior de la Ermita

La nave es de apariencia rectangular aunque tiene una desviación nota ble en su fachada sur.  Se podría considerar que la Ermita es de nave única, pero el espacio está dividido en tres tramos por cuatro pilares, de tal manera que hay una parte central más alta y dos laterales más bajas. Este espacio se cubre a dos aguas con estructura de madera formada por pares que tienen un apoyo intermedio en las vigas maestras soportadas por los pilares.

 

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Fachada Sur de la Ermita

El ábside es semicircular precedido de un tramo recto. Ambos tramos están separados por arcos torales decorados, siendo el arco que separa el ábside de la nave triple y apuntado, de tres centros, con el central lobulado. El tramo recto del ábside, que posee arcos de medio punto rehundidos, se cubre con bóveda de cañón y el semicircular con bóveda de homo. De esta manera esta sencilla composición proporciona al espacio del ábside una especial sensación de recogimiento, sirviendo en su momento para desta­car la presencia del altar levemente iluminado por fa pequeña ventana del fondo y, má tarde, para acoger el retablo en un ámbito propio.

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Ábside y Sacristía

La torre a los pies es de planta rectangular, comparable a una gran espadañaa. Es uno de los elementos mas singulares del edificio por existir escasos ejemplos de estas características dentro de la arquitectura mudéjar. Tiene un primer cuerpo macizo, un segundo cuerpo hueco en el que se abren seis vanos para las campanas y una cubierta de bóveda por aproximación de hiladas de ladrillo. Es difícil buscar paralelos a esta torre, si bien M. Lillo Alemany encuentra semejanzas con algunos ejemplos del mudéjar sevillano. De planta rectangular y maciza en su parte inferior sólo existe en la Comunidad de Madrid, además de ésta, la de la iglesia de Valdilecha, muy diferente por toner añadidos superpuestos y ser de cronología posterior.

La sacristía, que es un añadido posiblemente del siglo XVII o XVIII, se sitúa en la fachada oeste adosacfa al ábside y forma un cuerpo independiente. Realizada con el mismo sistema constructivo que el resto de la ermita, se cubre con una cubierta a un agua.

Los muros de la iglesia, como los de la torre, son de mampostería y los mampuestos están dispuestos en fajas separadas por verdugadas de ladrillo, proporcionando a la ermita una imagen característica que tienen muchas otras construcciones en la zona. Mientras quo este tipo constructivo es el que se utilize para el conjunto de los muros de la Ermita, para algunos de los elementos mas singulares, que son a la vez decorativos, se utiliza exclusivamente el ladrillo, como sucede con la portada, la ventana del ábside y el cuerpo superior de la torre. También se utiliza el ladrillo bajo el alero del muro sur en el que discurre un friso de esquinillas, mientras que el ábside y el tramo recto que le precede se rematan sim plemente con un alerode canecillos escalonados.

Santa María la Antigua fue originariamente Iglesia parroquial de Carabanchel bajo la advocación de la Magdalena, visitada por San Isidro en el siglo XII. La iglesia pasó a ser ermita y de ermita a capilla del cementerio. Es una joya histórica y como ya hemos dicho, génesis de Carabanchel. De los dos Carabancheles.

Fuentes:

“El Islam en Tierras Cristianas: Los Mudéjares. Restauración de la Ermita Santa María la Antigua de Carabanchel “  – Comunidad de Madrid

http://www.madrid.org/bvirtual/BVCM002230.pdf

 

 

San Isidro: El Vecino más Ilustre de Carabanchel

San Isidro ha sido, es y será nuestro mejor vecino. Es un Santo que aglutina los valores más nobles de los carabancheleros: Humildad y bondad. Un sencillo labrador que se dedicaba a hacer el bien a los demás.

Isidro Merlo y  Quintana, se llamó así en honor a San Isidoro, nació en Madrid, en una familia mozárabe el 4 de abril de 1082.

Quedó huérfano muy pronto, así que el joven Isidro se buscó el sustento con trabajos como el de pocero hasta que finalmente se empleó como labrador.

Cuando Alí, rey de Marruecos, atacó Madrid en 1110, Isidro hizo como muchos otros y se trasladó a Torrelaguna, donde continuó con el mismo género de vida, dedicada al trabajo y a la oración, que había llevado hasta el momento. Fue precisamente en la parroquia de esta localidad donde contrajo matrimonio con una joven llamada María, natural de Uceda, cuya dote matrimonial fue una heredad en su pueblo natal, lo que fue causa de que los esposos se establecieran allí para trabajar las tierras por cuenta propia. Tuvieron un hijo (Illán).

En 1119, Isidro volvió de nuevo a Madrid, y entró a trabajar como jornalero agricultor al servicio de Juan de Vargas en sus tierras carabancheleras, donde por entonces vivián decenas de habitantes. Muere el 15 de mayo de 1172, con 90 años y es enterrado en el cementario de la Iglesia de San Andrés.

Cuarenta años después de su muerte, en 1202, se descubre su cuerpo incorrupto a partir de un desbordamiento de un arroyo cercano al cementario. Se interpreta el hecho como un acto de Dios y a partir de aquí, comienza su fama y leyenda.

Juan Fernández, clérigo de Madrid, recoge por escrito en el Códice de Juan Diácono (o Códice de Juan Gil de Zamora) la tradicción oral sobre Isidro. Cuatro milagros son narrados:

  1. Bueyes arando mientras él rezaba. Se produjo junto a la Iglesia de la Magdalena, posteriormente ermita de Santa María la Antigua. Se dice que su casa estuvo situada cerca de allí (hoy calle Monseñor Romero).
  2. El lobo muerto: Mientras rezaba le avisaron de que un lobo acosaba a su caballo. Les dijo que iría cuando acabara la oración. Así fue y apareció el lobo muerto y el caballo liberado. También se sitúa el hecho en la mencionada Iglesia de la Magdalena, lugar del génesis de los carabancheles desde la época romana.
  3. Le invitan a una comida en Carabanchel y acude tarde con unos mendigos. Le dicen que no hay comida para todos, sólo para él, pero cuando fueron a por las viandas, había de sobra hasta reventar.
  4. En un frío invierno se dirigía con trigo a los molinos del Manzanares. Viendo hambrientas a las palomas, les dejó unos granos de trigo, por lo que fue recriminado por sus compañeros. Sin embargo, cuando llegaron, no había mermado la cantidad inicial.

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También destaca la fuente que hizo brotar en Carabanchel, junto a la ribera del Manzanares, dando lugar a la Ermita y a la Pradera, de sobra conocidas hoy.

El arca de San Isidro se encuentra en el interior de la catedral de la Almudena. Muy pocos conocen la leyenda del origen de esta obra de arte, donación de Alfonso VIII. Resulta que uno de los 438 milagros más conocidos admitidos por la Santa Sede para la canonización del santo es el de la batalla de las Navas de Tolosa.

Según la tradición, el santo se apareció a Alfonso VIII en forma de pastor para guiar a las tropas del rey sin ser vistos por los almohades y poder atacarles por sorpresa. Era el 16 de julio de 1212. Los cristianos, después de vencer en la famosa batalla, buscaron al pastor para agradecerle su ayuda, pero no lo encontraron.

Cuando Alfonso VIII pasó por Madrid y visitó la iglesia de San Andrés, al ver el cuerpo incorrupto del santo le reconoció y exclamó: «Este es el pastor que nos enseñó el camino y nos llevó a la victoria». En agradecimiento regaló un arca de madera recubierta con pinturas alusivas a la vida de San Isidro destinada a albergar el cuerpo del santo. El arca se apoyaba sobre tres leones de piedra dorados.

Otras fuentes orales cuentan otros milagros como cuando salvó a su hijo de un pozo, o ya después de muerto, lluvias copiosas después de duras sequías tras rezar al Santo.

La leyenda se desbordó y existe un sinfín de anécdotas entorno a las reliquias del Santo, especialmente en la Corte de los diferentes Reyes. Pueden encontrarse en los enlaces seleccionados muchas de ellas: Felipe III hizo desplazar el sufrido cuerpo en litera desde Madrid hasta Casarrubios de Monte (a 50 km), donde le veneró en su dormitorio. Debajo de la almohada del rey Carlos II, se puso un diente arrancado del santo para ver si sanaba, Una dama se llevó un brazo del santo debajo del ídem como reliquia, aunque fue descubierta antes de salir de la iglesia. Desde ese día, el brazo se unió con una cinta al resto del cuerpo.

Una dama de la Corte de Isabel la Católica se llevó el dedo pulgar del pie del santo, que arrancó al besarlo. Al final confesó su macabro robo cuando los propios caballos de su comitiva la denunciaron, negándose a cruzar el río Manzanares, hasta que la mujer entregó el objeto del robo.

San Isidro fue beatificado por Paulo V el 14 de Junio de 1619, fijando la celebración de su fiesta el 15 de Mayo. Con tal motivo, reinando Felipe III se celebraron unos festejos que sirvieron además para inaugurar la remodelada Plaza Mayor de Madrid.

Ya en el reinado de Felipe IV, fue canonizado por Gregorio XV, el 12 de Marzo de 1622. En ese mismo acto de canonización, la Iglesia quiso unir a un sencillo agricultor y patrón de Madrid, con otros cuatro insignes santos, Teresa de Jesús, Ignacio de Loyola, Francisco Javier y Felipe Neri.

San Isidro es Patrón de Madrid desde 1212 y día de precepto en la capital de España desde 1621.

El Papa Juan XXIII extendió el patronazgo de San Isidro a los agricultores y campesinos españoles por Bula “Agri Culturam” dada en Roma el 16 de Diciembre de 1960. Esta declaración sirvió para extender su culto a muchas localidades agrícolas, no sólo de España, sino del mundo entero. Por supuesto, tengo que destacar la importante veneración de nuestro Santo en Cataluña, tal y como expone esta magistral conferencia de Francisco Caballero Leonarte.

https://somatemps.files.wordpress.com/2015/05/san-isidro-en-cataluc3b1a.pdf

Por ejemplo, en el oracional dedicado a San Isidro nos encontramos la “Novena al glorioso San Isidro Labrador, abogado de labradores”, editada en Barcelona el año 1875, y también el curioso libro titulado “Vida de Sant Isidro Llaurador, patró de Madrid y dels pagesos, seguida de sa novena y goigs”, editado en Barcelona en 1900. En el 6 capítulo XVIII del citado libro se lee:”De quan extesa es la veneración á Sant Isidro […] no se ha limitat en Madrid y sa comarca, ni en las solas provincias de Espanya lo seu culto. En Italia, França, Portugal, Alemania y fins en las Indias es venerat lo Sant Pages Espanyol, y a la vora del Riu de la Plata, prop Buenos Aires, se troba també una ciutat, que se li ha donat lo nom, y de present se anomena ciutat de San Isidro”.

En nuestra opinión, la verdadera naturaleza de San Isidro, ser un hombre generoso y bueno, es lo que realmente le hace Santo y los que hacemos sentirmos orgullos a los que pisamos los campos que aró y a todos los labradores del mundo.

¡Viva San Isidro!

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Fuentes:

  • Carabanchel, un Distrito con Historia, José María Sánchez Molledo
  • http://congregacionsanisidro.org/biografia
  • https://www.biografiasyvidas.com/biografia/i/isidro.htm
  • http://www.abc.es/madrid/20141222/abci-milagro-isidro-tolosa-201412211949.html
  • https://www.rutasconhistoria.es/articulos/el-cuerpo-icorrupto-de-san-isidro-labrador
  • http://www.revista80dias.es/2015/05/15/18031/la-historia-de-san-isidro-labrador-el-santo-que-ayudo-en-la-batalla-de-las-navas-de-tolosa/#.WglqjOSWyUk
  • https://somatemps.files.wordpress.com/2015/05/san-isidro-en-cataluc3b1a.pdf
  • http://www.archimadrid.es/sanisidro/vida.htm

 

Siglo XII: Carabanchel, la “Dulce Perla”, entra en la Historia

Alfonso VI conquista Toledo y con él Madrid y su tierra carabanchelera, pero los moros intentan recuperarla. Yusuf Ben Taxin asedia Madrid en 1110, pero no llega a rendir el alcázar. Su campamento lo estableció en lo que hoy conocemos como el “Campo del Moro”.

El reino cristiano se afianzaba y Carabanchel deja de ser realengo (posesión directa del rey) para convertirse en señorial (un señor o un noble posee su jurisficción). Un rey de Castilla entregó a un noble Carabanchel.

Si el primer noble que tuvo el gran Carabanchel fue el conde Pedro Manrique, debió de ser Alfonso VIII, pero no queda claro en la documentación existente al respecto. Pero Alfonso VI no pudo cederlo al conde, tal y como aseveran varias fuentes porque no eran coetáneos.

Lo que sí queda claro es que fue Pedro Manrique quien otorgó Carabanchel en juro de heredad , en el año 1181, al conde Pedro Gonzalvo Díaz y a su esposa Doña Melisenda, previo pago de 100 maravedíes en que la aldea y su territorio estaban empeñados  a Gonzalo Díaz, con la particularidad de que se califica a la población como “dulce perla”. (**)

Carabanchel entra en la historia puesto que dicha operación aparece en un documento escrito. El pergamino original se conserva en el archivo de la Catedral de Toledo y existe una reproducción de dicha carta, escrita en latín, el Archivo Histórico Nacional (*).

Solo 10 años después, en 1191, los nuevos dueños hacen negocio al vender Carabanchel por 300 maravedí a Don Lupo Petriz y su señora, Doña Fronila. Carabanchel se convierte en señorío territorial, pues la tierra pertenece a un particular, aunque la jurisdicción se mantiene en el concejo, que imparte justicia en nombre del rey.

El siglo XII es importante, ya que además del documento escrito dónde aparece Carabanchel, es el periodo donde viven nuestros vecinos más ilustres: San Isidro, y su mujer, Santa María de la Cabeza.

Merece un tratamiento especial recorrer la vida de San Isidro, nuestro Santo Patrón, tan querido en Carabanchel, donde trabajó sus tierras, en Madrid y en toda España.

(*) Conseguiremos un facsimil de este documento histórico

(**) Jamás se ha acertado tanto calificando a un colectivo

Fuentes:

  • Carabanchel, un Distrito con Historia, José María Sánchez Molledo
  • http://www.wikiwand.com/es/Historia_de_Carabanchel

 

Carabancheles en la Alta Edad Media: 476-1085

El imperio romano cayó a partir del siglo V dando paso a una etapa visigoda. Los carabancheles eran un solo poblado agrupado en la ubicación que hoy ocupa la ermita de Nuestra Señor la Antigua, que era el lugar en el que ya se había establecido nuestra importante villa romana.

Sánchez Molledo especula que durante el tiempo visigodo nuestras tierras “debieron de recuperar la paz y se vieron favorecidas por la designación de Toledo como centro de la monarquía visigoda durante el reinado de Atanagildo (555-567)”. Lo que sí podemos aseverar es que las tierras madrileñas formaron parte de la provincia Cartaginense hasta que en tiempos de Recaredo (586-601) se crease la provincia de Carpetania.

En 711 los musulmanes llegan a la Península y conquistan Toledo. No tardarían en llegar a Madrid pero el poblado visigodo de Carabanchel tuvo continuidad.

Sánchez Molledo dice que se ha constatado en hallazgos arqueológicos pero otros autores dicen que  a partir del  siglo V no hay restos arqueológicos en Carabanchel por lo que se ha deducido que el poblado existente fue pasto de un gran incendio que interrumpió durante un tiempo todavía no determinado la ocupación musulmana de la zona.

Nosotros creemos que los visigodos carabancheleros resistirían la invasión, puesto que los carabancheleros han sido siempre católicos, rebeldes y guerreros. Puestos a especular, seguramente los musulmanes tuvieran que emplearse a fondo para dominar Carabanchel, teniendo que arrarasarlo parcial o totalmente.

Las tierras de Carabanchel pasaron a formar parte de la Cora (provincia musulmana) de Toledo. La fundación y repoblación de Madrid se hizo entre 860 y 886. Tras ello, se constituye un alfoz con los territorios circundantes, incluyendo a Carabanchel.

El primer castellano que intenta tomar Madrid para Castilla fue el primer Conde Fernán González en el año 924.

Pero el primer intento serio es de Ramiro II rey de León  (931 a 952) en el año 932, que tampoco lo consigue.

Con la desintegración del califato de Córdoba en 1031, Al-andalus se divide en distintos reinos de taifas enfrentados que terminan pidiendo ayuda a reinos cristianos por el pago de parias. Así, Fernando I de Castilla, saquea la villa para obtener el pago de las parias, pero parece que no tenía gran interés en Madrid ya que consideraba que aunque había cristianos, no era un número suficiente para defenderse de los enemigos moros de Toledo, y él desde León, muy lejos para defenderlos.

En cualquier caso, el reino de Toledo si cae en en Reino de Castilla y finalmente Alfonso VI, segundo hijo de Fernando I, consquista Madrid en 1085 y con Madrid, Carabanchel.

Alfonso VI  el Bravo (1070-1109) fue Rey tras la muerte de su hermano Sancho II el Fuerte (1065-1072)  en el cerco de Zamora asesinado por el traidor Bellido Dolfos y después de jurar ante Rodrigo Díaz, el Cid, en Santa Gadea de Burgos que no había tenido ni arte ni parte en la muerte de su hermano.

Hubo un primer intento de conquistar Madrid en 1071 haciendo numerosos prisioneros musulmanes. La tradición cuenta que en esta primera intentona el rey estaba acompañado por el Cid.

El asedio a la fortaleza musulmana fue feroz y de esta toma viene el nombre que se les da a los madrileños: Gatos (*)

En el asedio a la ciudad, un joven escaló un alto muro con una soga. Hincando una daga comenzó a perforar pequeños agujeros en las junturas de las piedras,  los mismos árabes, asombrados y desconcertados, gritaban que “parecía un gato”. Detrás de él fueron los soldados, quienes silenciaron a los guardias y después lanzaron un ataque sorpresa.

La leyenda cuenta que gracias al intrépido y ágil Gato se pudo ganar la batalla y se conquistó Madrid. Luego se extendió para abarcar a cualquiera que hubiera nacido en la ciudad.

(*) El término “gato” también se ha extendido porque a los madrileños les gusta mucho salir por la noche. Ambos orígenes son plausibles.

Fuentes:

  • Carabanchel, un Distrito con Historia, José María Sánchez Molledo
  • Carabanchel una ciudad dentro de una ciudad https://karabancheldotcom.files.wordpress.com/2013/07/carabanchel-una-ciudad-dentro-de-una-ciudad.pdf
  • Blog “Miradas de Madrid”: http://miradasdemadrid.blogspot.com.es/2015/07/historia-de-madrid-capitulo-vii-la.html

 

 

Piezas Romanas en Carabanchel

El principal hallazgo arqueológico encontrado en la Quinta de los Condes de Montijo es el famoso Mosaico de la Villa de Carabanchel.

El mosaico, que en su parte principal era un cuadrado de aproximadamente cuatro metros de lado, estaba probablemente situado en el comedor (triclinium) de la casa. Aparte de una limpieza reciente, ha sido sometido al menos a una restauración, encargada por la condesa de Montijo en 186.

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Actualmente se encuentra en el Museo Municipal, dividido en tres fragmentos. Se representan alegorías de las cuatro estaciones en los medallones de los vértices, y probablemente una escena con tema dionisíaco en el centro.

Las estaciones suelen representarse mediante bustos femeninos portando atributos en la cabeza (la primavera con corona o diadema floral, el verano con espigas en lugar de flores, el otoño con hojas de parra o racimos de uva y el invierno con un velo o manto). El único vértice que se conserva completo, el superior derecho, corresponde al otoño con sus atributos de racimos de uva. Los medallones de los vértices inferior y superior izquierdo fueron restaurados en el siglo pasado utilizando los atributos correspondientes al otoño, posiblemente porque se tomó como modelo la única figura bien conservada.

Poco se conserva del cuadro central, la cabeza, el cuello y patas delanteras de un tigre o pantera, sujeto por un collar y conducido por una mano. Sin embargo, es razonable pensar, basándose en testimonios análogos, que la mano que guía a la pantera corresponde a Dionisos o a alguien de su cortejo.

Aunque en ocasiones la vinculación entre las estaciones y Dionisos sugieren un Dionisos cosmocrátor, que encarna el poder de la fertilidad, y del cual aquellas son servidoras, en este caso parece más bien que evocan la riqueza y la fertilidad asociada al discurrir del año en sus cuatro periodos

Detalle del mosaico: medallón superior derecho, que es el único completamente conservado

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Mujer morena que simboliza el otoño. De cabellos negros, rizados, su cabeza está coronada por pámpanos y tallas de vid, y a sus lados cuelgan racimos de uva. Viste túnica romana y adorna su garganta un collar de piedras verdes.

Además del mosaico, encontramos las siguientes piezas:

Minerva de Bronce

La Minerva de bronce se encontró junto al mosaico. Con casco beocio, peplos y pallium, le faltan las manos.

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Escultura de bronce de unos 8 cm de altura. Lleva casco beocio y cubre su ropa con peplo y pallium. Representa a Minerva, diosa romana asimilada de la Atenea griega, que formaba parte de la Triada Capitolina junto con Juno y Júpiter. Deidad protectora de la Ciudad de Roma, Minerva era la diosa de los artesanos y del trabajo industrial y simbolizaba la inteligen­cia y la sabiduría. Solía representarse cubierta con casco y con una lanza en la mano derecha. Fue hallada junto al mosaico, habiéndo sido documentada a partir de un grabado publicado en 1875.

La Cabeza de Asno Báquico

La Cabeza de Asno Báquico apareció, junto a un lazo formado por dos serpientes engarzadas, también en bronce, cerca del cementerio de Carabanchel. Se encuentra coronada de yedra y con una collera decorada con greca. Aunque está documentada en el Museo Arqueológico Nacional, se desconoce su paradero.

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En bronce, de unos 22 cm de longitud y 15 cm de altura. Coronada de yedra y con una collera decorada con greca. Encontrada cerca del cementerio de Carabanchel, proba­blemente decoraba el lecho de un “tricliniurn” o comedor de una villa romana. Sólo se conservo la cabeza, documentada por un grabado, sin embargo, su aspecto completo no sería muy diferente al reproducido, conservado en los Museos Vaticanos.

Yacimiento por Descubrir

En Carabanchel, y en especial en toda esta zona, cada vez que se excava se descubre algo. Y así ha sucedido cuando se construyó la cárcel, en las obras de la estación del Metro de Eugenia de Montijo y en excavaciones realizadas entorno a la Iglesia (o Ermita) de Santa María la Antigua.

Como muestra sirva esta artículo ya publicado en internet, en 1999, al respecto:

http://elpais.com/diario/1999/09/02/madrid/936271463_850215.html

Fuentes:

  • LAS VILLAS ROMANAS DE MADRID

    Madrid en Epoca Romana

Publicaciones Municipales

http://www.memoriademadrid.es/buscador.php?accion=VerFicha&id=116599&num_id=1&num_total=1

  • Carabanchel, un Distrito con Historia, José María Sánchez Molledo

 

Villa Romana de Carabanchel

Roma es la cuna más importante de nuestra civilización y como no podía ser de otra manera, nuestro barrio fue Villa romana.

La presencia romana se documenta en la Carpetania desde el año 200 a.C. con enfrentamientos entre los indígenas y los destacamentos militares romanos. La organización imperial romana de las provincias de Hispania, realizada hacia el 16 a.C., divide el territorio carpetano, integrando a Madrid en la provincia Citerior y Conventus Caesaraugustanus. Esta población hispanorromana, de carácter disperso, se instala en el entorno del río buscando la bondad de los pastos y de los cultivos y trata de reflejar, si bien pálidamente, el refinamiento cultural y artístico en sus moradas, al estilo de la metrópoli de Roma: revisten sus viviendas con paredes de estuco decorado y suelos de mosaicos con escenas mitológicas y de los ciclos estacionales, las adornan con mobiliario y rica vajilla “sigillata” con decoración en relieve y representaciones de las divinidades romanas; al mismo tiempo dotan a esas viviendas de comodidades como el agua caliente o los depósitos de agua.

La actual provincia de Madrid no fue una región importante en época romana, como lo fueron el litoral mediterráneo, la Bética o la Lusitania. Su situación central en la Península la convertían en lugar de paso hacia regiones más ricas o más desarrolladas, pero sin que eso implicara el crecimiento de la zona.

No tenía ni muchos, ni grandes núcleos urbanos. La única población que mereció el título de municipio fue Complutum. El resto del territorio estaba dominado por algunos centros de población menores y, sobre todo, por explotaciones agropecuarias de diversa impor­tancia: las villas.

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Y la villa romana más importante de Madrid, según la riqueza sus yacimientos arqueológicos, fue como no, la Villa de Carabanchel, referencia en la historiografía sobre la romanización.

La Villa de Carabanchel se ubica en los actuales terrenos de la finca de los Montijo, la demolida y mítica cárcel y el cementerio (el cementerio pequeño, sito junto a la Ermita de Santa María la Antigua). Precisamente, qué casualidad, se ubica allá donde se encuentran los límites que separan Carabanchel Alto y Carabanchel Bajo.

La agricultura provocó el comienzo de las deforestaciones, configurándose un paisaje de cultivo de cereales, vid y olivo y pequeñas huertas junto a los arroyos.

En las próximas entradas nos ocuparemos de presentar los principales hallazgos encontrados, destacando el Mosaico de la Villa, que incluye un medallón totalmente conservado.

 

 

La Edad de los Metales en Carabanchel

Cuando el ser humano evoluciona del nomadismo paleolítico al sedentarismo agrícola, el valle del Manzanares fue elegido como morada de asentamientos, tal y como prueban los restos de pequeños poblados y necrópolis encontrados en la margen derecha del río.

En la edad de los metales comienzan las fundiciones del cobre y el comienzo de los intercambios comerciales. Durante la Edad del Bronce el desarrollo social generó la aparición de los primeros poblados de cabañas, con el consiguiente cultivo de los campos cercanos.

En la Edad del Hierro, se sigue constatando la población de Carabanchel, con la presencia de fondos de cabaña y abundantes restos asociados, que culminan con los vestigios de poblados del periodo conocido como Cogotas-ll. Prácticamente sin solución de continuidad, se ha confirmado la presencia de restos asociados a tribus carpetanas en varios yacimientos. Al comienzo de la romanización, el sector presentaba ya una serie de asentamientos permanentes.

Pero la romanización carabanchelera, debido una vez más a la importancia de los yacimientos arqueológicos hallados, constituirá una sección específica en la apasionante historia de nuestro barrio.

El Primer Hombre de Madrid fue Carabanchelero

No podía ser de otra manera. El molar de un niño de siete años, vecino de Carabanchel, es el primer vestigio humano hallado en la capital. Un neandertal u homo heidelbergensis  del pleistoceno medio. 150.000- 127.000 años. No sabemos a ciencia cierta si era de Arriba o de Abajo (Suso o Yuso, Alto o Bajo), pero todo parece indicar que fuera de Carabanchel Bajo, junto al Manzanares.

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Esta hipótesis la establecemos porque a partir de 1862 el geólogo madrileño Casiano del Prado, junto con sus colegas franceses Lartet y Verneuil, comienzan a constatar en la zona conocida como Terrazas de San Isidro la presencia de abundante industria litica asociada a pobladores que la habitaron hace unos 700.000 años.

Desde los primeros hallazgos en el siglo XIX, junto al cementerio de San Isidro, el número de sitios arqueológicos conocidos no ha hecho más que incrementarse, haciendo de Carabanchel una de las áreas paleolíticas más importantes de Europa.

Las terrazas formadas por el Manzanares en su erosión se convirtieron lugar propicio para el asentamiento del hombre prehistórico. Pequeños grupos de cazadores-recolectores nómadas habitaron Carabanchel desde el Paleolítico Inferior (hace 450.000 años).

La proximidad del Manzanares fue el sitio elegido, donde los cazadores esperaban la llegada de manadas de animales que acudían a abrevar para cazarlos.

En las investigaciones arqueológicas realizadas por Pérez Barradas y Obermaier, además de restos humanos, han aparecido útiles de sílex (mineral, variedad del cuarzo), como bibaces (herramienta de corte), raederas, hendidores, además de los animales mencionados en otra entrada anterior (véase mediante click en este enlace):

Carabanchel antes del Hombre

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Hoja de laurel solutrense
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Bifaz tipo lanceolado. Paleolítico inferior (240.000-150.000 años). San Isidro (Carabanchel).

Llegamos a la provincia de Madrid los primeros y creo que nos iremos los últimos. Así debe ser.

Fuentes:

  • Carabanchel, un Distrito con Historia, José María Sánchez Molledo
  • Museo de San Isidro. Los Orígenes de Madrid

http://www.madrid.es/museosanisidro

  • http://www.antrophistoria.com/2009/07/cuando-madrid-no-existia.html
  • http://turismopormadrid.blogspot.fr/2007/10/las-terrazas-del-manzanares.html
  • http://www.rah.es/hoja-de-laurel-solutrense/
  • http://www.parquelineal.es/naturaleza-y-geologia/proteccion-patrimonio-historico/

Carabanchel antes del Hombre

Carabanchel posee uno de los más importantes yacimientos de restos paleontológicos de la región, descubierto a raíz de la obras de Metro de Madrid en la estación de Carpetana, en marzo de 2008.

Los visitantes encontrarán numerosos ejemplos de la vida animal y vegetal del Madrid del Mioceno, el periodo comprendido entre 23 y 5 millones de años atrás.

Hace 14 millones de años, los habitantes de Madrid eran enormes mastodontes, rinocerontes, búfalos, osos-lobos, caballos primitivos, felinos, tortugas gigantes, jabalíes, grandes depredadores como lobos, zorros…

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La región era un reino poblado únicamente por especies animales y vegetales. El hombre no había aparecido aún sobre la faz de la tierra.

Grandes humedales, sabanas y praderas repletas de zonas boscosas eran el hábitat y los lugares en donde se alimentaban esos salvajes inquilinos del periodo del Mioceno medio, cuando el relieve de la región propiciaba una fauna de mamíferos digna de las grandes reservas africanas. Nuestra gran tierra carabanchelera fue una de estas zonas. Entiendo que también los osos-lobos saldrían entonces por el centro de Madrid, a dar una vueltecilla más que nada.

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Se han encontrado más de 15.000 restos con una antigüedad superior a los 14 millones de años. Entre estos hallazgos, destacan mandíbulas de caballo primitivo (Anchitherium), restos de Mastodontes (Gomphotherium angustidens), así como de Rinocerontes, rumiantes (cérvidos, bóvidos), tortugas gigantes y restos de carnívoros, generalmente menos abundantes.

También se han hallado varias piezas de una especie de lobo (Hemycion sansaniensis) e incluso restos abundantes (mandíbulas, caninos) de anficiónidos (Amphycion giganteus), predador y carroñero con una morfología intermedia entre oso y perro, que ocupaba la cima de la pirámide trófica en esta época en Madrid.

La instalación cuenta con una reconstrucción de los paleoambientes en los dos yacimientos verticales hallados durante las obras de la estación. Dos espacios, en un vestíbulo y a la entrada de dos ascensores, albergan dos paneles diferentes en los que se representan estos dos yacimientos recuperados.

El primero de los espacios, pegado a los torniquetes de una de las dos entradas, cuenta con un panel en vinilo con las imágenes que representan el paleoambiente existente cuando se formó el yacimiento 1, situado a 10 metros por debajo del yacimiento 2, y donde aparecieron numerosos restos, mayoritariamente correspondientes a mastodontes de la especie Gonphotherium angustidens. Las muestras de polen de ese nivel han proporcionado varios granos fósiles de sauces, álamos, robles, hayas y abetos.

Además, en esa misma zona expositiva, se ha incluido una reconstrucción en la que aparecen gonfoterios y un ciervo denominado Heteroprox con los ambientes, especies vegetales y biotopos existentes entonces en Carpetana, y que podemos conocer gracias a los fósiles de polen y animales recuperados en la excavación.

En el espacio 2, cercano a unos ascensores, se recrea el paleoambiente existente en Carpetana cuando se formó el yacimiento 2, hace aproximadamente 14 millones de años, y se encuentran representadas algunas faunas de las halladas en las excavaciones. Se representan el oso-perro, el oso-lobo, un felino en la parte superior de un árbol, una tortuga gigante, rinocerontes y un jabalí.

Este espacio cuenta con dos vitrinas en las que se ubican réplicas de restos fósiles que se han recuperado en la excavación de la estación, realizadas por el Laboratorio de Restauración y Moldeo del Consejo Superior de Investigaciones Científicas del Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid. Entre ellas se encuentran las piezas más interesantes como la mandíbula de suido (jabalí primitivo), mandíbulas de rinoceronte, mandíbulas de oso-lobo, varias mandíbulas de anquiterios (pequeños caballos primitivos con tres dedos) y mandíbula de oso-perro.

En tercer lugar, junto a un acceso nuevo de la estación, se encuentra una reconstrucción casi a tamaño real de una de las especies emblemáticas del Mioceno madrileño: un gonfoterio o mastodonte, de gran tamaño y parecido con un elefante. El gonfoterio o mastodonte ha tenido presencia relevante en Carpetana, por haberse descubierto en la excavación de uno de los niveles fosilíferos existentes en la estación. Se ha realizado una reconstrucción del animal junto a dos réplicas de fósiles de mastodonte aparecidas en las excavaciones en Carpetana, una de un maxilar y otra de parte de una defensa.

Por último, a lo largo de los 45 metros del pasillo que conecta el nuevo acceso con el antiguo vestíbulo se ha diseñado una tira de cómic con un guión concreto que mediante una historia fantástica relaciona el Metro de hoy, con las obras y la ingeniería civil en la estación, y con la fauna aparecida en las excavaciones que vivió allí hace 13 y 14 millones de años.

Fuentes:

http://www.madrid.org/cs/Satellite?c=CM_InfPractica_FA&cid=1142651767196&language=es&pagename=ComunidadMadrid%2FEstructura&pv=1142667597067

https://www.metromadrid.es/es/viaja_en_metro/Museos_suburbanos/